Israel enfrenta muchos difíciles problemas, como la liberación de los rehenes, la amenaza constante de Hamas, Hesbolla, los Hutíes e Irán, el permanente terrorismo de los palestinos con el apoyo de la Autoridad Palestina, la incógnita de la relación con Siria, Turquía y Arabia Saudita y el enfrentamiento interno del actual gobierno con la corte suprema con el apoyo de la oposición de izquierda y de ciudadanos árabe-israelíes, entre otros.
Lamentablemente en ninguno de los casos citados ha nombrado negociador propio. En lo que se refiere a los problemas con los grupos extranjeros se supone que quien defiende los intereses de Israel es USA.
Ya sabemos que con la administración Biden, eso no fue así porque nunca se defendieron los intereses de Israel. Con la administración Trump cualquiera hubiera asegurado que sí por las permanentes muestras de apoyo del presidente en favor de Israel y en contra del antisemitismo en las Universidades y en todo USA. Pero, en lo que se refiere al representante de USA, Sr. Steve Witkoff parece que no. Simplemente porque, como lo señalé en artículo anterior el encargo le queda grande.
En encargos diplomáticos se mide la eficiencia en resultados. Al Sr. Witkoff le han encargado las negociaciones con Hamas para lograr la liberación de los rehenes, con Rusia y Ucrania para poner fin a la guerra y con Irán para evitar fabrique una bomba nuclear. Lamentablemente en todos los casos no ha logrado absolutamente nada excepto la burla de los adversarios y el desengaño de los que confiamos en el buen criterio de Trump al elegirlo.

El Sr. Witkoff es un abogado de familia judía inversor inmobiliario y propietario del Grupo Witkoff. Desde finales de 2024, también es representante especial en el gabinete del presidente Donald Trump. En 2013 junto con un inversor de Malasia y el fondo dee inversión de Abu Dhabi se hizo cargo del Hotel Park en Central Park. El hotel se convirtió mas adelante en el objetivo de investigaciones del gobierno relacionadas con el grupo de Malasia y en 2023 el Sr. Witkoff vendió su participación a Qatar Holding. Estas relaciones tal vez hayan influido en su representación actual. Pero una cosa es negociar inversiones y otra muy distinta la liberación de rehenes que en este caso es muy complicada. No se trata de secuestros por dinero. Es mas complejo. Se trata de negociar con un grupo terrorista con culto a la muerte que no sólo desea obtener la liberación de terroristas para reincorporarlos a sus filas sino al mismo tiempo imponer su ideología, desaparecer al estado de Israel y asesinar a todos los judíos.
El Sr. Witkoff ha pecado de ingenuo como el mismo lo ha reconocido en una entrevista al creer en la honestidad de los miembros de Hamas. No ha tomado en cuenta que Qatar si bien ha invertido en un Hotel liberándolo de un problema económico, ha invertido mucho más en financiar a Hamas y mantener a sus dirigentes en residencias a todo lujo en Qatar. Al mismo tiempo ha venido donando miles de millones de dólares a las principales universidades de Estados Unidos para que no sólo propaguen el antisemitismo y odio a los judíos sino que agredan a estudiantes judíos.
No sólo yo he señalado la ingenuidad de Witkoff como negociador. Lo han hecho, entre otros, el ex jefe de la Conferencia de Seguridad de Munich, Wolfgang Ischinger, que declaró “Witkoff en las negociaciones de alto el fuego en Arabia Saudita entre Rusia y Ucrania ni siquiera tiene conocimiento de los territorios anexados por Rusia». Igualmente, Eric Levine, miembro influyente de la Coalición Judía Republicana, pidió la destitución de Witkoff en marzo de 2025, por considerar que Witkoff había sido engañado tanto por Vladimir Putin como por Hamás. El periódico Del Berliner Zeitung, dijo que “Steve Witkoff, principal diplomático de Donald Trump está negociando con Rusia sobre Ucrania y tiene lagunas alarmantes en sus conocimientos.”
No niego que el Sr. Witkof sea una buena persona y tal vez exitoso en su empresa inmobiliaria. Pero Israel debe tomar en cuenta que ni Witkoff ni nadie defenderá mejor los intereses y derechos de Israel y del pueblo judío que un negociador Israelí designado por el gobierno y que en el caso ideal también cuente con el respaldo del pueblo.
¿Por qué afirmo lo anterior? Simplemente porque cada país defiende sus propios intereses. Hasta ahora en cuanto a Hamas no se ha logrado desde hace tiempo la liberación de ningún rehén; en cuanto a Irán en ningún momento de la negociación se exige la obligación de Irán de no seguir apoyando y financiando a los grupos terroristas. ¿Es sólo suficiente que Irán prometa que sus esfuerzos para desarrollar energía nuclear se limitan a aplicaciones pacíficas? No les creería porque hasta el momento Irán lo único que está cumpliendo su palabra es en tratar de exterminar a Israel y a continuación hacer lo propio con los Estados Unidos. A Europa no lo incluyen porque su masiva inmigración musulmana no tardará en ser mayoría y eso llevará automáticamente a imponer las normas y políticas del propio Irán.
Quiero hacerle recordar a Israel que en 1981 Irak con el apoyo de Francia estaba construyendo un Reactor Nuclear. Israel le propuso a USA eliminarlo antes de que finalice su construcción. El presidente Regan se opuso porque Irak aseguraba que era con fines pacíficos. Pero Israel en una operación impecable bombardeó dicha planta destruyéndola, prácticamente sin víctimas. Todos los aviones volvieron milagrosamente a base y lo primero que hizo el presidente Reagan fue agradecerle a Israel el haber librado al mundo de la amenaza de una catástrofe nuclear. Diez años mas tarde cuando en la guerra del golfo USA invadió Irak se encontró con documentos que indicaban que el verdadero propósito del Reactor Nuclear destruido era el poder fabricar bombas nucleares No estoy sugiriendo nada, pero sólo menciono un hecho por aquello de que es siempre saludable recordar la historia y tenerla presente.
Es por ello que me atrevo a aconsejarle a Israel que tome en cuenta que nadie puede representar al país y a sus intereses mejor que un ciudadano del país plenamente identificado con el mismo y que goce de la confianza de por lo menos la mayoría de Israel. Dicen que los países no son amigos sino que sólo comparten intereses comunes.




