20 de junio de 2026

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Por: Azi Wolfenson / Oye Israel: nunca cedas tu soberanía

Una característica del Judaísmo es que no es sólo una religión. Es también una familia y una forma de vida.

El concepto de familia significa la defensa de todos sus miembros. La experiencia nos ha enseñado que ceder ciertos derechos y territorios lo único que ha logrado es poner en peligro nuestra subsistencia y hacer creer a nuestros enemigos que somos débiles.

Por lo tanto, frente a compromisos de otros países que pretenden imponernos soluciones a problemas sin consultarnos y sin nuestro acuerdo debemos mantenernos firmes y no ceder nuestra soberanía.

Me refiero en este momento específico de la historia a los territorios que ocupamos actualmente con todo derecho en Judea y Samaria, en el Líbano, en Siria, en Gassa y en los que le corresponde a Israel no sólo por Mandato Divino sino por los propios acuerdos del conjunto de las naciones en San Remo, Tratado de Sevres, abril de 1920.

Podrá ser preocupante el cómo nos vamos a oponer a naciones que declaran ser nuestros amigos si nos piden ceder a exigencias para lograr la paz mundial. En realidad, no hay problema. Cada país está en favor de sus propios intereses y si estos coinciden con los nuestros pues magnífico. Si no coinciden con los nuestros, que pena; primarán siempre los de ellos aunque signifique el sacrificarnos a nosotros los judíos. Y por nuestra parte deben primar los intereses, seguridad y beneficio de nuestro pueblo

Es increíble que a un país de apenas 10 millones de habitantes Israel que mantiene un gobierno con una mínima mayoría; a un pueblo de no más de 15 millones de personas, el pueblo judío; se le culpe de todos los males incluso de que si no se firma una tregua de paz con Irán; del alza del precio del petróleo y de una posible crisis económica mundial.

Es decir Occidente traiciona su principio de que no se negocia con terroristas y al parecer decide ceder a todas las exigencias de los terroristas sacrificando a Israel y al pueblo judío.

¿Qué hay detrás de todo esto? Es simple. Por un lado, cerrar los ojos al hecho que el régimen fanático chiita de Irán no es el gobierno del pueblo de Irán. No es una religión. Es una ideología de dominio del mundo por la imposición de un único dios Alá y del culto de la maldad y el asesinato de todos los no creyentes. Eso sumado a prácticamente la esclavitud de los demás y al maltrato y subordinación de mujeres y hombre. Todo esto porque lo ordena el “sagrado Korán” escrito por el “sublime y santo profeta” Mahoma.

Mientras muchos de los gobiernos occidentales tratan (o por lo menos prometen antes de ser electos) de ocuparse del beneficio y mejora de las condiciones de vida de sus países, el régimen de la Guardía Revolucionaría de Irán (Chíitas musulmanes) sólo trata de imponer su maligna teología.

Se comprueba sencillamente viendo que los enormes ingresos de Irán por venta de su petróleo se han distribuido en apoyo de grupos terroristas llámense Hisbolla, Hamás, Uthies, etc., y de llenar los bolsillos de sus dirigentes. No en beneficio de mejores condiciones de vida de los Iraníes.

¿Cuál es el interés de los líderes Occidentales? Muy sencillo igualmente. Se divide en mantenerse en el poder, en llenarse los bolsillos o en cumplir con su arraigado antisemitismo. En algunos casos en todo ello junto.

Por eso invoco a Israel, no cedan en su soberanía un ápice. Habrá problemas con otros gobiernos de todas maneras, pero nunca tan difíciles de resolver como los derivados de sesiones anteriores como los del tratado de Oslo o los acuerdo después de la victoria de la Guerra de los Seis Días de 1967, sólo para citar un par de ejemplos.

Tomen en cuenta que los judíos no sólo hemos sobrevivido a la inquisición, a las expulsiones, a los pogroms, a las persecuciones, a las guerras, etc. y hemos vuelto a nuestra tierra ancestral en contra de todo pronóstico. Todo ello nos ha motivado para encontrar soluciones a nuestros problemas. Pero no sólo ello. Al mismo tiempo el pueblo judío ha convertido su pequeño país en un líder en el campo tecnológico, en contribuir al desarrollo de lo mas avanzado en el mundo en ciencia, en medicina, en conocimiento y en democracia.

Así es que si el mundo nos critica o nos da la espalda por defender a nuestro pueblo ya encontraremos la fórmula para que nos respeten y se den cuenta que el mundo no puede existir sin judíos. Si no fuera así ya hubiéramos desaparecido al igual que otros pueblos y culturas. Además, no nos olvidemos que mientras sigamos aplicando los principios, mandatos y enseñanzas a los que nos hemos comprometido con Dios, El Divino estará siempre con nosotros.

 

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