Llegó el momento en que Israel defina su Futuro
Frente a la desacertada e ilegal decisión de una mayoría de países de las Naciones Unidas de reconocer un ficticio estado palestino, es la oportunidad de Israel de hacer valer sus derechos sobre los territorios que le fueron devueltos por los Acuerdos de San Remo de Abril de 1920 donde se acordó la obligación de entregar territorios del Mandato Británico a favor del establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío. Estos comprendían los territorios que actualmente ocupa Israel además de Transjordania y Jordania (inexistente entonces).
El texto del Mandato es claro sobre el tema de la división de tierras: “El Obligatorio será responsable de velar por que ningún territorio palestino judío sea cedido o arrendado, o de ninguna manera puesto bajo el control del Gobierno de cualquier Poder extranjero”.
Esta decisión fue ratificada por unanimidad por 56 estados miembros de la Liga de las Naciones, más tarde se convirtió en parte de la Carta de las Naciones Unidas, allanando así el camino para la tercera comunidad judía, renacida en su tierra ancestral después de 2000 años.
Sin embargo, esta ocasión trascendental, en la que la comunidad internacional reconoció y luego ratificó el derecho inalienable del pueblo judío a la Tierra de Israel por primera vez en la historia moderna, a menudo se olvida.
PROPUESTA DE LA ONU
En cambio, se desvía la atención a la transmisión por radio del voto de la ONU para la partición el 29 de noviembre de 1947, donde la Asamblea General de la ONU votó a favor de una resolución que adopte el plan de partición del Comité Especial de Palestina de la ONU (UNSCOP) de Palestina en judío y Estados árabes y por los cuales 33 estados votaron a favor, 13 en contra y 10 se abstuvieron.
Legalmente hablando, los dos eventos no se pueden poner en la misma escala. Los Acuerdos de San Remo fueron una ley vinculante, ratificada por los Estados miembros. Incluso Estados Unidos, que no era miembro de la Liga de las Naciones, tomó medidas para reconocer los acuerdos.
Por el contrario, el Plan de Partición de UNSCOP fue simplemente una resolución no vinculante, votada en la Asamblea General y no por el Consejo de Seguridad, y fue rechazada de inmediato por los árabes; en otras palabras, todo el ejercicio del voto del plan de partición fue nulo y vacío.
Basta leer el Plan de Partición de las Naciones Unidas, aprobado en noviembre de 1947 para constatar que no hay allí una sola mención de un Estado Palestino. El Plan menciona, numerosas veces, Estado Judío y Estado Árabe, ya que en esa época los árabes del lugar no se auto identificaban como palestinos.
UNA NUEVA ERA
De hecho, el Israel original, como lo reconoce el derecho internacional elaborado por San Remo, iba a ser un gran estado judío, rodeado de estados árabes recientemente liberados e incluso más grandes. Esa fue la visión.
En los tres años transcurridos entre San Remo y la ratificación de los acuerdos por parte de la Liga en 1923, los británicos despojaron el 77 por ciento del mandato de una Palestina judía y se la dieron a los líderes del clan hachemita. Esta fue la creación de Trans-Jordán, que más tarde pasó a llamarse Reino de Jordania.
Durante muchos años, los defensores de la ONU nos han dicho que no hay paz en el Medio Oriente porque no hay Palestina árabe. Quieren que evitemos fijarnos de que el Reino de Jordania, creado en la tierra originalmente destinada al estado judío, es en realidad la Palestina árabe, creada 20 años antes.
LA OLP
La auto identificación de árabes como “palestinos” se originó recién en 1964 con la creación de la Organización de Liberación Palestina- OLP. Durante el mandato británico, que terminó en mayo de 1948 cuando Israel se declaró independiente, eran los judíos a quienes se les llamaba “palestinos”.
La llamada autoridad palestina rechazó la legitimidad del estado de Israel y desarrolló en su contra una lucha militar y terrorista. La Autoridad Palestina nace con un único objetivo de enriquecer a sus creadores. La manera de lograrlo era convencer a un grupo importante de árabes provenientes de Israel y radicados en los países árabes vecinos a declararse refugiados y de esa manera ser mantenidos con sus familias sin trabajar y a costillas de incautos países de las Naciones Unidas. Tarea no difícil por cuanto la oferta de ser mantenidos sin trabajar resultaba bastante atractiva. Lo que no se imaginaron fue que la mayor parte de los fondos iría a los bolsillos de las autoridades y ellos recibirían limosnas.

Acuerdo de San Remo, Abril de 1920.
La Autoridad Palestina con su líder Yasser Arafat encontró gran acogida internacional y para afianzarse en el poder se armó hasta los dientes y no permitió que los refugiados disminuyeran sino al contrario infló sus cifras de manera de recibir cada vez mayores ingresos.
De manera que hablar de anexar territorios por parte de Israel es un engaño y una mentira. Lo que Israel haría es recuperar territorios invadidos por pobladores vecinos que crearon Jordania y que pretenden crear un estado terrorista denominado Palestina como premio a la masacre por Hamas y los “inocentes palestinos” del 7 de octubre del 2023.
Se me puede acusar de extremista o radical, aunque los verdaderos extremistas y radicales son los corruptos cobardes que votaron en la ONU por crear un estado palestino y que no tuvieron la decenciaa, cortesía ni coraje para escuchar la realidad expresada en el discurso del primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu.
Por lo tanto, lo único que le pido al gobierno de Israel es que por favor recupere los territorios que por ley le pertenecen. Es decir que defina ya y de una vez su futuro y sus fronteras sin ceder ningún centímetro para facilitar acuerdos de paz que sus vecinos no respetaron nunca ni van a respetar jamás. Es triste que la realidad nos demuestre que hoy la diplomacia se ha convertido en una falacia y lo único que se respeta es el poderío, la fuerza de los estados y sobre todo el flujo de dinero terrorista musulmán que corrompe a todos aquellos líderes occidentales que con su ambición y cobardía van a sepultar nuestra cultura judeo-cristiana y reemplazarla por el culto a la muerte, a la maldad y a la denigración de todos nuestros mas preciados valores.
¿Por la Fuerza de la Razón o por la Razón de la Fuerza?




