19 de marzo de 2026

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Por: Azi Wolfenson // ¿Por qué tanto Odio hacia los Judíos?

Azi Wolfenson

El antisemitismo es la negación del derecho a los judíos a existir y su sinónimo que es el antisionismo es la negación del derecho a los judíos a tener su propio país en la tierra de sus ancestros y que les fuera otorgada por el mismo Creador.

Nací en Rumanía y emigré al Perú a los 3 años. Llevo el Judaísmo en mi ser y al Perú en mi corazón.

Nunca en el Perú fui discriminado por ser judío. Al contrario fui acogido con cariño, consideración y aprecio. Pero alguna vez se me ofendió diciéndome que yo no parecía ser judío. No se hasta ahora lo que quisieron decirme. Me considero nada diferente del resto de los mortales y por lo tanto sigo en mi ignorancia de cómo es el ser que una mayoría que parece salida del ropero define o cree que somos los judíos. Creo que nunca conocieron a un judío.

David Ben Gurion leyendo la Declaración de Independencia del Estado de Israel, 14.05.1948

 

 

Pero el antisemitismo no es algo reciente. Es algo latente que ha resurgido con mayor fuerza últimamente apoyado por un terrorismo musulmán, por una izquierda corrupta y por un grupo de ignorantes e ingenuos que se venden fácilmente.

Como señala Alan Dershowitz: “¿Por qué ha crecido tanto el odio mundial a los judíos? ¿Por qué hemos visto tal aumento en el antisemitismo y el antisionismo irracionalmente virulento en Europa occidental? Ese mito es el perpetrado por los franceses, los holandeses, los noruegos, los suizos, los belgas, los austriacos y muchos otros europeos occidentales: a saber, que el Holocausto era únicamente obra de nazis alemanes ayudados por algunos colaboradores polacos, ucranianos, latvianos, lituanos y estonios. FALSO”.

“El Holocausto fue perpetrado por europeos: simpatizantes y colaboradores nazis entre los franceses, holandeses, noruegos, suizos, belgas, austriacos y otros europeos, tanto occidentales como orientales.”

“A la luz de la complicada complicidad europea en la destrucción de la judería europea, el antisemitismo generalizado y el antisionismo irracionalmente odioso que recientemente ha surgido en toda Europa occidental hacia Israel no debería sorprender a nadie.”

«Oh no», escuchamos de los apologistas europeos. «Esto es diferente. No odiamos a los judíos. Solo odiamos su estado-nación. Además, los nazis eran de derecha. Somos de izquierda, por lo que no podemos ser antisemitas».

“Tremenda Mentira. La izquierda dura tiene una historia de antisemitismo tan profunda y duradera como la derecha dura. La línea de Voltaire a Karl Marx, a Levrenti Beria, a Robert Faurisson, a los Bashers de Israel de izquierda dura de hoy es tan recta como la línea de Wilhelm Mars a los perseguidores de Alfred Dreyfus a Hitler.”

«Pero Israel está haciendo cosas malas a los palestinos», insisten los apologistas europeos, «y somos sensibles a la difícil situación de los desvalidos».

“¡No, no lo son! ¿Dónde están sus manifestaciones en nombre de los tibetanos oprimidos, georgianos, sirios, armenios, kurdos o incluso ucranianos? ¿Dónde están sus movimientos de BDS contra los chinos, los rusos, los cubanos, los turcos o el régimen de Assad?”

En 1941 el Mufti de Jerusalem se reunió con Hitler para convencerlo de deshacerse de los judíos y además que los árabes no aceptaban ni a la partición de la tierra ni a los judíos, sino sólo su genocidio. Cada triunfo y logro judío generó que el islamismo radical adoptara como su bandera el antisemitismo. Los medios y las redes vendidas al dinero del petróleo árabe y sus mentiras y falsedades sedujeron la conciencia de la izquierda para apoyar a unas “víctimas e inocentes palestinos” del supuesto cruel ocupante israelí.

Y sin ir más lejos, el fiscal de la Corte Internacional (ICC) Karim Khan el mismo que ha solicitado los arrestos de Netannyahu y Gallant por defender a Israel en contra de los terroristas de Hamas, ha ido a saludar y rendir pleitesía a Jolani, líder de Siria cuyo ejército acaba de asesinar de una manera horrorosa y sangrienta a centenares de civiles cristianos, alawites y drusos.

Pero la verdad es que ya me cansé de repetir que tengo los mismos derechos que los demás, que como lo mismo, que padezco de las mismas enfermedades y me curo con las mismas medicinas, que me visto igual que el resto. Es decir que en nada me diferencio del resto de los mortales, salvo el ser judío.

Y me pregunto: ¿Por qué tengo yo que explicar el antisemitismo? ¿Por ser judío? Si nosotros no lo creamos sino que somos las víctimas. Según los antisemitas no tenemos derecho a la vida y por lo tanto tampoco a ningún territorio.

Pero hasta ahora a pesar de lo que creen los antisemitas no tenemos el poder de influir en la opinión de nadie ni menos aún de cambiar prejuicios. La Iglesia desde 1965 ha emprendido una tarea de reversión de la lacra del antisemitismo y lamentablemente muy pocos por el momento se han dado cuenta que es un tema que le atañe al mundo civilizado porque el tema no es judío. El problema es de los antisemitas.

Entonces, creo que explicar el antisemitismo y su bandera de eliminarnos inventando cualquier excusa no nos corresponde a los judíos. Nosotros no hemos nacido ni crecido con el propósito de eliminar a nadie. Mas bien ustedes antisemitas deberían avergonzarse y explicar al mundo cómo fue que recibieron el veneno del antisemitismo mezclado con su leche materna y cómo podrían eliminar ese veneno que los hace rendir un culto a la muerte y no a la vida. Pero apoyándose en la verdad y no en inventos de mentiras o falsedades. Hagan el esfuerzo y sean honestos. Esa sería la mejor manera de redimirse.

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