3 de abril de 2026

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Por: Bruno de Ayala Bellido // Donald Trump: “Putin se ha vuelto absolutamente loco”

Bruno de Ayala Bellido

Las fuertes declaraciones del presidente de los Estados Unidos denotan frustración, y a simple vista, evidencian un cortocircuito en la supuesta “amistad” entre el líder del “mundo libre” y el “zar de todas las Rusias”. Esta declaración se produce tras un fin de semana especialmente agitado en el terreno geopolítico, en el que Rusia lanzó un ataque de gran envergadura contra la capital de Ucrania, mientras que Israel prosigue su ofensiva total contra Hamás en Gaza.

Estas palabras parecieran echar por tierra lo conversado previamente sobre una posible tregua y el tan ansiado acuerdo de paz que Donald Trump, el presidente número 47 de la primera potencia mundial, afirma poder lograr en solo 48 horas. Sin embargo, sus cálculos parecen responder más a un deseo personal y a su necesidad de protagonismo que a un análisis realista de la situación.

“Siempre he tenido una muy buena relación con Vladimir Putin de Rusia, pero algo le ha pasado: ¡se ha vuelto absolutamente loco!”, sentenció un iracundo Trump.

Lo cierto es que Vladimir Putin parece cómodo con la guerra en Ucrania. Su economía ha mostrado señales de recuperación y crecimiento, a pesar de las sanciones de Occidente, las cuales, lejos de paralizar a Rusia, han impulsado la militarización de su industria, generando más empleos. Además, han reforzado su alianza estratégica con China, y han estrechado lazos con otras economías emergentes agrupadas en los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, a los que recientemente se han sumado otros países).

Las expectativas del líder del Kremlin siguen siendo altas. Vale recordar sus declaraciones de 2005, cuando calificó la disolución de la Unión Soviética como “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”. Para Putin, Ucrania siempre ha formado parte de la esfera rusa; su visión es la de una guerra de reconquista. Por ello, el temor entre los países que alguna vez estuvieron bajo la influencia soviética, como las repúblicas bálticas (Letonia, Lituania y Estonia) y los países nórdicos, especialmente Finlandia, es palpable. Nada les garantiza que, una vez conquistado “el plato fuerte” que representa Ucrania, ellos no sean el “postre”.

Pero Trump no se limitó a criticar a Putin. También tuvo palabras duras para el actor cómico devenido en presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski: “Todo lo que sale de su boca causa problemas, no me gusta y será mejor que pare”. Estas declaraciones reflejan el profundo desprecio que esta administración republicana siente hacia el presidente ucraniano. Según Trump y su entorno, Zelenski se mantiene en el poder gracias al apoyo de los líderes progresistas de una Europa que, según su visión, ha sido “culturalmente invadida” por el islam: España, Francia, Alemania, Inglaterra y los países nórdicos, quienes, a juicio de Trump, entienden muy bien la mentalidad rusa.

Cabe recordar que esta guerra, que ha causado cientos de miles de muertes, pudo haberse detenido en abril de 2022. En ese momento, existían borradores avanzados para un posible acuerdo de cese al fuego. Sin embargo, una visita sorpresa del entonces primer ministro británico, Boris Johnson, habría persuadido a Zelenski de no firmar ningún acuerdo con Rusia, con la promesa de apoyo militar y diplomático por parte de Occidente. Desde entonces, la guerra continúa.

En este complejo juego de póker entre Trump y Putin, todo indica que las cartas más fuertes las tiene el líder ruso. Sin embargo, el farol y la audacia por “pagar por ver” siguen siendo atributos de Donald Trump. Lo único que parece claro, al menos por ahora, es que ninguno de los dos presionará el botón nuclear.

(*) Analista internacional

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