17 de marzo de 2026

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Por: Bruno de Ayala Bellido // La mujer en el islam: ¿esclava o reina?

Bruno de Ayala Bellido

En Europa existe una visión difusa sobre el islam, basada en premisas inexactas y, sobre todo, en silencios cómplices. La mayoría de los políticos, ya sean socialistas o de una cobarde centroderecha atrincherada en Bruselas, intentan mirar hacia otro lado. Sin embargo, la realidad está superando su indiferencia, a pesar de contar con el apoyo de gran parte de la prensa escrita, televisiva y radial, la misma que durante años ha dependido de los aportes de la USAID de EE.UU.

No obstante, la verdad suele filtrarse a través de las redes sociales, razón por la cual el progresismo zombi muestra tanto interés en controlarlas. Desde esta humilde columna, intentamos detallar algunas normas del islam que afectan directamente a las mujeres.

Tomen nota, feministas del siglo XXI: preocúpense por lo que se avecina en Occidente, sigan votando progresismo y conozcan su futuro.

NORMAS DEL ISLAM REFERIDAS A LA MUJER

Haciendo una revisión del Corán, el libro sagrado del islam —considerado la palabra revelada por Dios al profeta Mahoma y de obligado cumplimiento— encontramos diversos suras (capítulos) que regulan la vida de las mujeres. De los 114 suras que componen el Corán, aquí mencionamos algunas relevantes:

1. El velo: La norma exige que las mujeres cubran su cabeza en público para no ser codiciadas por los hombres. (Surah Al-Ahzab 33:59)

2. Herencia: El versículo 11 de la sura 4 establece que una hija recibe la mitad de lo que hereda un hijo: «A un varón la parte de dos hembras.»

3. Valor del testimonio: El testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre. (Corán 2:282): “Que haya dos hombres, y si no hay dos hombres, que haya un hombre y dos mujeres.”

4. Poligamia: Un hombre puede tener hasta cuatro esposas, mientras que la mujer solo puede casarse con un hombre. (Corán 4:3): «Casaos con las mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro; pero si teméis no ser justos, entonces con una sola o con lo que posean vuestras manos derechas.»

5. Divorcio: Un hombre puede divorciarse simplemente pronunciando “talak” (repudio) tres veces. En cambio, la mujer necesita permiso judicial, debe justificar su decisión con pruebas y, a menudo, devolver la dote que recibió al casarse.

6. Custodia de los hijos: Tras el divorcio, la custodia pasa al padre una vez que los hijos alcanzan cierta edad, aunque hayan sido criados por la madre.

7. Dote y propiedad: El hombre paga una dote a la mujer, considerándola su propiedad. Si el matrimonio termina y la mujer solicita el divorcio (khul), deberá devolver la dote.

8. Obediencia al varón: (Corán 4:34): «Los hombres están a cargo de las mujeres (…). Y golpeadlas si teméis su rebeldía.» El hombre tiene autoridad sobre la mujer y el castigo físico está permitido como último recurso en caso de desobediencia.

9. Restricciones en los viajes: Una mujer no debe viajar sola sin la compañía de un pariente varón. En cambio, el hombre tiene total libertad.

10. Elección de pareja: Un hombre musulmán puede casarse con una mujer judía o cristiana si pacta el matrimonio con su tutor, incluso sin el consentimiento de ella. En cambio, una mujer musulmana no puede casarse con un no musulmán.

Y hay más. Ojalá, Europa, y todo Occidente despierten antes de que sea demasiado tarde. El tiempo se agota.

(*) Analista Internacional

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