En Europa existe una visión difusa sobre el islam, basada en premisas inexactas y, sobre todo, en silencios cómplices. La mayoría de los políticos, ya sean socialistas o de una cobarde centroderecha atrincherada en Bruselas, intentan mirar hacia otro lado. Sin embargo, la realidad está superando su indiferencia, a pesar de contar con el apoyo de gran parte de la prensa escrita, televisiva y radial, la misma que durante años ha dependido de los aportes de la USAID de EE.UU.
No obstante, la verdad suele filtrarse a través de las redes sociales, razón por la cual el progresismo zombi muestra tanto interés en controlarlas. Desde esta humilde columna, intentamos detallar algunas normas del islam que afectan directamente a las mujeres.
Tomen nota, feministas del siglo XXI: preocúpense por lo que se avecina en Occidente, sigan votando progresismo y conozcan su futuro.
NORMAS DEL ISLAM REFERIDAS A LA MUJER
Haciendo una revisión del Corán, el libro sagrado del islam —considerado la palabra revelada por Dios al profeta Mahoma y de obligado cumplimiento— encontramos diversos suras (capítulos) que regulan la vida de las mujeres. De los 114 suras que componen el Corán, aquí mencionamos algunas relevantes:
1. El velo: La norma exige que las mujeres cubran su cabeza en público para no ser codiciadas por los hombres. (Surah Al-Ahzab 33:59)
2. Herencia: El versículo 11 de la sura 4 establece que una hija recibe la mitad de lo que hereda un hijo: «A un varón la parte de dos hembras.»
3. Valor del testimonio: El testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre. (Corán 2:282): “Que haya dos hombres, y si no hay dos hombres, que haya un hombre y dos mujeres.”
4. Poligamia: Un hombre puede tener hasta cuatro esposas, mientras que la mujer solo puede casarse con un hombre. (Corán 4:3): «Casaos con las mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro; pero si teméis no ser justos, entonces con una sola o con lo que posean vuestras manos derechas.»
5. Divorcio: Un hombre puede divorciarse simplemente pronunciando “talak” (repudio) tres veces. En cambio, la mujer necesita permiso judicial, debe justificar su decisión con pruebas y, a menudo, devolver la dote que recibió al casarse.
6. Custodia de los hijos: Tras el divorcio, la custodia pasa al padre una vez que los hijos alcanzan cierta edad, aunque hayan sido criados por la madre.
7. Dote y propiedad: El hombre paga una dote a la mujer, considerándola su propiedad. Si el matrimonio termina y la mujer solicita el divorcio (khul), deberá devolver la dote.
8. Obediencia al varón: (Corán 4:34): «Los hombres están a cargo de las mujeres (…). Y golpeadlas si teméis su rebeldía.» El hombre tiene autoridad sobre la mujer y el castigo físico está permitido como último recurso en caso de desobediencia.
9. Restricciones en los viajes: Una mujer no debe viajar sola sin la compañía de un pariente varón. En cambio, el hombre tiene total libertad.
10. Elección de pareja: Un hombre musulmán puede casarse con una mujer judía o cristiana si pacta el matrimonio con su tutor, incluso sin el consentimiento de ella. En cambio, una mujer musulmana no puede casarse con un no musulmán.
Y hay más. Ojalá, Europa, y todo Occidente despierten antes de que sea demasiado tarde. El tiempo se agota.
(*) Analista Internacional




