10 de abril de 2026

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Por: Bruno de Ayala Bellido // ¿Las fuerzas del cielo abandonaron a Javier Milei? Debacle electoral de “La Libertad Avanza”

Bruno de Ayala Bellido

Siempre lo advertimos: la revolución libertaria de Javier Milei en Argentina tendría un punto de quiebre en las elecciones de medio término, en la renovación del Congreso Nacional y, sobre todo, en los comicios de la provincia de Buenos Aires, donde vive más del 38 % de la población del país.

El último domingo se realizaron las elecciones bonaerenses, que por primera vez en los últimos 25 años se llevaron a cabo de manera separada de las nacionales (previstas para el 26 de octubre próximo). Esta jugada estratégica fue mérito exclusivo de Axel Kicillof, gobernador de la provincia, quien desoyó las directivas de Cristina Fernández de Kirchner. Ambos, exponentes del populismo peronista y progresista, siguen siendo en gran parte responsables de la crisis argentina.

Como ave fénix, el peronismo volvió a renacer. Bajo la nueva etiqueta “Fuerza Patria”, ganó con contundencia: la diferencia fue de más de 13 puntos porcentuales. El mensaje es claro: buena parte del electorado argentino no está dispuesto a esperar los resultados de la revolución libertaria. Prefieren, increíblemente, a quienes arruinaron el país antes que a quienes intentan cambiarlo.

Esta elección deja varias lecturas:

1. La oposición ya tiene un nuevo conductor: Axel Kicillof, exministro de Economía del último gobierno de Cristina Fernández, recordado por la nacionalización de YPF y por la derrota judicial en tribunales de Nueva York, que obliga a Argentina a pagar más de 16 mil millones de dólares en indemnizaciones.

2. La debilidad estructural de La Libertad Avanza: sin cuadros políticos propios, Milei se ha visto obligado a apoyarse en funcionarios de segunda línea de antiguos gobiernos.

3. El problema del personaje Milei: no ha logrado salir del estilo agresivo y confrontacional que lo llevó a la presidencia. Atacar e insultar permanentemente puede funcionar en campaña, pero no en el ejercicio presidencial. Esa actitud erosiona su autoridad y le resta apoyo entre los indecisos.

Es importante recordar que todas las reformas económicas exitosas hasta ahora han sido medidas ejecutivas: equilibrio fiscal, reducción del aparato estatal, freno a la emisión monetaria (“la maquinita”), inflación a la baja y una política monetaria inspirada en el modelo peruano, con mayor independencia del Banco Central. Sin embargo, faltan las reformas estructurales que requieren aprobación del Congreso: la laboral, la tributaria y la previsional, indispensables para atraer inversión extranjera, verdadero objetivo del programa libertario.

Por ello, las elecciones del 26 de octubre se convierten en la última bala: o se logra asestar un golpe al monstruo populista, o se liquida definitivamente la esperanza de un cambio real en ese manicomio entrañable que se llama Argentina.

¿Las fuerzas del cielo han abandonado a Milei? Esperemos que no. El éxito de su gestión está ligado al futuro de una corriente libertaria en toda Hispanoamérica. Su triunfo no solo significaría un cambio económico, sino también cultural: la derrota de lo políticamente correcto y el retorno del sentido común a nuestras sociedades.

(*) Analista Internacional

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