Hamás
Hace dos años un 07 de octubre como hoy, grupos armados de los terroristas de Hamás atacaron alevosamente poblaciones israelíes cercanas a la franja de Gaza, cometiendo diversos crímenes de odio y genocidio contra habitantes judíos, y traspasando los límites que hasta ese momento se había soportado.
Desde el primer momento de su existencia, en 1948, el Estado de Israel ha sufrido numerosos ataques, y he tenido que defenderse en 15 grandes conflictos. En absolutamente todos, Israel fue el atacado. Hamás apareció en la primera Intifada de 1987, unos años después tomó el poder y control en la Franja de Gaza y aumentaron los ataques contra Israel apoyados por el régimen terrorista de Irán y otros aliados que han fingido ser terceros.
Durante largo tiempo la maquinaria de propaganda extremista islámica usó lo “palestino” como excusa para oponerse violentamente a la existencia de Israel y del pueblo judío en la tierra donde forjaron su identidad y pertenencia. No solo la evidencia histórica y arqueológica demuestran ello, quedando evidencia de la manipulación de la verdad. La propaganda incluso habla de ocupación, cuando esta no ocurrió en Gaza. Lo que ha hecho las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ha sido defender a su pueblo.
Hamás precipitó su final, con el cual ya algunos países árabes están de acuerdo, incluso el propio Abbas que gobierna Cisjordania. Pero la situación es muy dinámica y ciertamente pueden darse decisiones distintas conforme vaya acercándose el final. El hecho mas claro y previsible, es que Hamás va a dejar el poder en Gaza, se quiere absolutamente aniquilado en capacidades. De hecho, se busca que el extremismo nunca vuelva a esa zona. Sin embargo, es posible que Irán, al lado de su persistencia y prédica contra Israel, así como otros, financien otras aventuras en contra del estado judío y su población.
El tema, sin embargo, no acaba en Gaza, ni en El Líbano, donde Hezbolá intenta reconstruirse. Tampoco en Siria donde revolotean facciones extremistas. Lo que preocupa es ver cómo unas bien organizadas y financiadas facciones de “apoyo” a Hamás con la excusa de la guerra han demostrado que pueden afectar las sociedades europeas, e incluso algunos se han atrevido a amenazar los símbolos religiosos, señalando que los templos cristianos serán convertidas en mezquitas.
Sin duda, el extremismo islámico se encuentra en una “cruzada” de propaganda y acciones hostiles que tienen como objeto socavar los estados europeos y tomar el poder más adelante. Para eso usan una parte de la población migrante y algunos nacionales confundidos que no saben ni por qué odian a los judíos. No les interesa el tiempo que tome. El “Gran Satán”, como los terroristas llaman a los EE. UU. de América, se encuentra cruzando el Atlántico; les es más fácil infiltrarse en mareas de migración y aprovechar tolerancia social y libertades occidentales, marco ideal para actuar como lo hacen ahora. Europa está advertida. Pero, aun así, sus gobiernos le están haciendo el juego al terrorismo y al plan de establecer una Europa islámica.




