Hay una diferencia clara entre lo que impulsa a EE. UU. de América e Israel en este conflicto: Mientras que EEUU mira el damero mundial y le preocupa el equilibrio del abastecimiento energético, para Israel es un tema de la existencia misma, al verse amenazado por el régimen de los ayatolas.
Lo que inició en octubre de 2023 es parte de un plan para acabar con Israel e impulsar la conquista de Occidente, empezando con la complaciente Europa. En términos globales, Irán es la cabeza de esa nueva “Cruzada” que ya tiene tiempo ejecutándose, mostrando evidencias en toda Europa y América, como ataques terroristas a las Torres Gemelas (EEUU), la AMIA (Argentina), apoyo en territorio a regímenes antidemocráticos (Venezuela, Nicaragua) y en la actual dinámica con amenazas abiertas de tomar las sociedades y convertir las iglesias cristianas en mezquitas (Reino Unido, Francia).
La respuesta de la Unión Europea ciertamente difiere entre sus miembros, y en consecuencia no hay participación directa de sus fuerzas militares en la zona del conflicto, como sí ocurrió en las “Tormentas del Desierto” que acabó con la satrapía de Saddam. Es probable que Europa esté esperando que EE. UU. se encargue de liberar el Estrecho de Ormuz. Hasta ahora, por su lado, las naciones árabes del Golfo que han sufrido ataques no se han animado a responder, con lo cual, Irán espera que ejerzan presión por acabar el conflicto y establecer un statu quo que le permita avanzar con sus propósitos, que son rearmarse y motivar a los proxis como Hezbolah que tiene tomado al Líbano. Esto último nos lleva al plano de la causa israelí.
Para Israel, la amenaza de Irán y la corriente fundamentalista islámica es existencial. Una de las premisas fundacionales del actual régimen chiita iraní es desaparecer a Israel del mapa, y en consecuencia al judaísmo. Para eso ha generado sus capacidades y las de sus proxis rodeando geográficamente a Israel, en el llamado “círculo de fuego”, a la espera de dar el golpe y buscando tener una capacidad nuclear que estaba cerca de lograr. Ya logró tener los vehículos para cargarlos de cabezas atómicas. Su ambición la ha dado a conocer al alcanzar la base angloamericana a de Diego García, en el Mar Índico, a 4000 kilómetros de Irán.
Quienes conocemos Israel y a los israelíes y sabemos la Historia real, somos conscientes de la presencia del pueblo judío en su Tierra, de los fundamentos que sostienen su identidad y destino, de la búsqueda de la paz y su aporte incesante al entendimiento y el progreso de la Humanidad, que no deja de hacer incluso en estos momentos cuando es agredido en varios frentes.
Israel defiende su existencia, la administración norteamericana apoya este esfuerzo, pero quizá esté entiendo sus prioridades con el tamiz de la política local, y sin descuidar la campaña militar, ha dado señas de frenarla buscando garantizar el abastecimiento del petróleo y gas a su economía y la de sus aliados europeos, y otros más. Los ayatolas y su régimen militarizado están demostrando resistencia y ausencia de escrúpulos al atacar civiles en ciudades israelíes con bombas de racimo, al mismo tiempo que siguen reprimiendo cualquier asomo de protesta interna, y se viene preparando para una eventual intervención terrestre en la isla Kharg. Por su parte, Israel está determinado a acabar con la amenaza y no ha puesto fecha de fin para las operaciones. Los siguientes días serán vitales para conocer si se mantiene un statu quo o se reconfigura totalmente la realidad en Oriente Medio.
(*) Becario Mil de Mashav en Perú




