7 de octubre de 2026

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Por: Carlos Humberto Alva / Tres años contra el terror y la amenaza a Occidente

Hoy 7 de octubre se cumplen tres años de la masacre y monstruosa violencia de todo tipo contra población israelí y algunos visitantes, lo que originó la campaña continua más larga de autodefensa que Israel ha desarrollado hasta hoy.

Hoy vemos que Europa sigue ahogándose en la trampa que el fundamentalismo islámico le ha tendido hace décadas. Y está intentando lograr la creación de un estado palestino, como si el 7 de octubre fuera meramente una interrupción desafortunada en un proceso diplomático; una masacre presentada como una pausa por la estrategia islámica. Por supuesto, los proxis de todo tipo (estados, grupos, individuos) proclaman masacre y genocidio cuando ellos han sido quienes han atacado a judíos en todas partes.

La diplomacia occidental asume como verdad el cuento de los terroristas enquistados en territorios junto a Israel, que dejar dichas áreas traería la paz. Pues bien, Israel ya realizó ese experimento en Gaza. En el 2005, retiró cada asentamiento, cada civil israelí y su presencia militar permanente de la Franja. Gaza pudo haber sido el comienzo de la construcción de un estado palestino, pero en su lugar con máscara de movimiento político, Hamas tomó el control y desplazó a Al Fatah, que se refugió en Cisjordania. A partir de ahí, y con complicidad incluso de una institucionalidad internacional penetrada por el antijudaísmo, Gaza se convirtió en una infraestructura para ataques incesantes contra Israel y su pueblo, hasta que se llegó al 7 de octubre.

Luego, hemos visto de qué es capaz el expansionismo islámico en las sociedades occidentales, tratando de reducir la monstruosidad a una anécdota y atacando a comunidades judías en todo el mundo, sobre todo en países que deben representar los valores más sagrados de Occidente, entre ellos la vida y la libertad. Ahora los grupos fundamentalistas ya no ocultan su propósito: tomar Occidente y convertirlo por la fuerza. Si alguna vez el Islam (que significa “sumisión”) se pregonó como una religión de paz, está demostrado que es una mentira. Las pruebas están durante más de mil años, y en su moderna manifestación a la OLP, Jihad Islámica, Hamas, Hezbolah, Al Qaeda, Estado Islámico y a Irán y sus proxis.

A pesar de ello, los gobiernos europeos continúan presionando a Israel sobre Judea y Samaria y especialmente el área E1, insistiendo en que la construcción israelí amenaza la posibilidad de un futuro estado palestino, lo que ya es inviable actualmente. Mientras Israel sacrifica mucho por su propia supervivencia, a la vez está deteniendo el objetivo de derrumbar a Europa y con ello parte esencial del Cristianismo.

Hemos visto la asamblea de la ONU con el concierto de la retórica pro islámica, con Qatar y Jordania atacando a Israel. Para ellos, el 7 de octubre nunca existió, Israel no tiene derecho a defenderse, y esperan que Europa avale el terrorismo que algún día, en planes islámicos, devaste el viejo continente para dar paso a la conquista global. El rey Abdala, por ejemplo, habló del “expansionismo israelí”. Debe recordar que su padre Hussein hizo la paz con Israel, y que el pueblo judío renunció a una porción de territorio por paz, que fortaleció una amistad y distensión entre vecinos. Que fueron extremistas árabes palestinos los que intentaron derrocar a su padre, quien los expulsó de Jordania, lo que llevó a la conformación del Hezbolah en El Líbano, malogrando el futuro de esa otrora zona próspera de Oriente Medio. Eso es parte de la conquista que el terrorismo islámico desarrolla desde hace tiempo. Israel ha conseguido frenarlo hasta ahora.

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