La bella casa ubicada en el jirón Camaná Nº 459 (calle de Lártiga), donde nació y residió don José de la Riva-Agüero y Osma, fue declarada Monumento Nacional el año 1958 (“Relación de Monumentos Históricos del Perú” (Lima, Centro Nacional de Información Cultural, 1999, página 66). Fue severamente afectada por el terremoto del 24 de mayo de 1940.
Es muy escasa la información de valor sobre ese inmueble. Lo más importante al respecto es el artículo del notable arquitecto don Héctor Velarde, titulado “Yo fui su alarife mayor” (“Mercurio Peruano” Nº 422, Lima, 1962, páginas 227-228). El arquitecto Velarde afirma lo siguiente: “Dirigí, bajo su magnífico y docto dictado histórico, los arreglos arquitectónicos de su ‘villa’ en Chorrillos y de su casa en Lártiga”. “La casa de Lártiga, hoy Instituto Riva-Agüero, fue restaurada y reconstruida en parte, respetándose prácticamente toda su arquitectura auténtica. Se rehicieron pisos, muros, techos, puertas, ventanas, servicios de agua y desagüe, electricidad y mil detalles. Los obreros, los mismos de Chorrillos [rancho Riva-Agüero], trabajaban parsimoniosamente bajo la dirección de un contratista (…) muy seguro de lo que hacía. Yo vigilaba los trabajos y les ponía el visto bueno”. Estas obras se realizaron del año 1940 a 1944, como lo indica el autor mencionado.
Velarde cuenta que “Riva-Agüero manifestaba sus deseos sin poner la menor objeción a los gastos que consideraba necesarios, gastos que, personalmente, no verificaba nunca”. Pero,
“Un día lo encontré sentado frente a su escritorio, pluma en mano y observando línea por línea, letra por letra, número por número, un nutrido presupuesto que le había presentado el maestro contratista, quien, junto a él, permanecía respetuosamente de pie como esperando un terrible veredicto”.
A Velarde le llamó mucho la atención porque “Jamás Riva-Agüero se había preocupado de revisar presupuestos. Además, no hubiera podido hacerlo porque no tenía idea de precios ni de especificaciones”. “¿Qué está Ud. haciendo?, le pregunté; ¿desde cuándo sabe Ud. tanto de precios unitarios, materiales de construcción y obra de mano?”. Riva-Agüero le respondió: “No, amigo, no. Yo solo le estoy corrigiendo al maestro sus faltas de ortografía y su letra…”.
Riva-Agüero falleció el 25 de octubre de 1944, legando todos sus bienes a la Pontificia Universidad Católica del Perú, la cual fundó en la casona el Instituto Riva-Agüero, el 18 de mayo de 1947. Lamentablemente, la casona ha sido afectada por el paso del tiempo y los sismos, y en la actualidad la Universidad está llevando a cabo un trabajo de restauración integral del inmueble, que si bien, fue restaurado por el arquitecto don Héctor Velarde de 1940 a 1944, como ya lo hemos visto, los movimientos sísmicos ocurridos en los últimos años afectaron sus muros y techos.
Cabe recordar que hace muchos años, el destacado arquitecto don Víctor Pimentel Gurmendi, cuando teníamos en restauración la casa de Osambela (1982-85), manifestó que en las construcciones antiguas (de adobe, ladrillo o piedra), no se podía poner un falso piso, esto es, una losa o capa de concreto que se coloca sobre el terreno natural (tierra apisonada) en un inmueble. Porque esa gruesa capa de concreto impermeabiliza y sella totalmente el piso, provocando que la humedad aflore por los muros perimetrales de cada ambiente. Esto destruye totalmente los muros de adobe y afecta gravemente los de ladrillo antiguo y los de piedra (como el sillar de Arequipa).
Por dicha razón, si los tuviera, sería indispensable retirar todos los falsos pisos de la primera planta de la casa Riva-Agüero, para proteger sus antiguos muros y permitir que la humedad natural del suelo aflore por todos los pisos de ladrillo, piedra o madera (éstos, colocados directamente sobre la tierra apisonada).
El Instituto Riva-Agüero es un importante centro de investigación y difusión del patrimonio cultural peruano. Posee una valiosa biblioteca y un rico archivo histórico, que custodian importante documentación y publicaciones antiguas del Perú. Ojalá que la restauración de la casona culmine pronto.
(*) Presidente del Instituto Latinoamericano de Cultura y Desarrollo




