29 de marzo de 2026

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Lima: Cargando...

Por: César David Gallo Lale // ¿Analogía de Fujimori Vs López Aliaga?

La Promesa de la Prosperidad en Perú es la propuesta de Rafael López Aliaga y el legado de Alberto Fujimori que deben ser analizados a través de lentes similares. Se argumenta que ambos representan una promesa de estabilidad y crecimiento, comparando sus enfoques con las políticas que, sacaron al país del comunismo y bajo ciertas políticas económicas, logró una reducción significativa de la pobreza. Hasta hoy en el Perú se habla de un «milagro fujimorista» que estabilizó la economía y combatió el terrorismo.

El gobierno de Alberto Fujimori, a pesar de sus logros económicos y de seguridad, fue objeto de una fuerte crítica internacional y nacional. Esta «demonización» se centró en los abusos a los derechos humanos y la disolución del Congreso. Sin embargo, para muchos, Alberto Fujimori sigue siendo un héroe porque,» estos hechos, desde sus perspectivas, incluyen la derrota de Sendero Luminoso y la contención de la hiperinflación. La figura de Keiko Fujimori, su hija, hereda en parte este legado y enfrenta la misma dicotomía: es vista por sus seguidores como la posible continuadora de un proyecto exitoso, mientras que sus detractores resaltan las sombras del pasado.

¿Cuál es el camino hacia la recuperación del Perú?, y la pregunta que muchos se hacen es: «¿Cómo lograrlo?». La respuesta, tanto para Alberto Fujimori en su momento como para Rafael López Aliaga hoy, es a través de la disciplina fiscal y la liberación de la economía, la reestructuración total del poder judicial, la fiscalía y exterminación total de la corrupción impune que han abanderado todos los gobiernos previos y posteriores a Alberto Fujimori, liberando terroristas y saqueando al estado, permitiendo además la inmigración ilegal e imponiendo un terrorismo urbano vía secuestros, extorción, sicariato e inacción de los gobiernos al mandato constitucional de “garantizar la vida y seguridad a todo los peruanos”. Alberto Fujimori enfrentó una economía devastada por la hiperinflación y el terrorismo en la década de 1990. Para atraer inversiones, implementó una serie de reformas estructurales que liberalizaron la economía y privatizaron empresas estatales.

Hoy, las propuestas de Rafael López Aliaga a menudo se centran en un enfoque similar: reducir el gasto público, combatir la corrupción y crear un ambiente favorable para la inversión privada, con la esperanza de que esto genere empleo y prosperidad. La idea es que, si se ofrecen las garantías necesarias y una rentabilidad atractiva, el capital nacional y extranjero sumados a la fuerza laboral que los peruanos han demostrado tener en todo frente, reactiven y catapulten al país, al crecimiento económico, paz, legalidad sólida e incorruptible y desarrollo sostenido, hoy ahogado y sometido por el caviarismo en estos últimos años.

¿Podrá repetirse la historia? En 1990, Perú se encontraba al borde del abismo:  el terrorismo urbano e inseguridad tenían al país paralizado y la gente clamaba por un cambio radical. En un giro inesperado, Alberto Fujimori, un desconocido hasta entonces, ganó las elecciones y, con un fuerte respaldo popular, implementó medidas drásticas que, aunque controvertidas, estabilizaron el país.

Este tipo de decisiones no siempre son populares, pero, como se argumenta en lo aquí expuesto, son las que salvan a una nación del colapso. En el caso de Perú, se debate si el camino de la libertad económica y la mano dura contra el comunismo, la inseguridad, la ilegalidad y terrorismo, fue lo que realmente restableció el orden y permitió que el país se encaminara hacia un futuro más próspero. Si López Aliaga u otro candidato de principios y valores patrióticos siguen estos pasos, posiblemente veamos un renacer de nuestro Perú en el 2026.

(*) Teniente General FAP

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