26 de marzo de 2026

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Lima: Cargando...

Por: César Gallo Lale // ¿El sur rojo?

César David Gallo Lale

Pareciera que los partidos de derecha, centro o centro-derecha no se dieran cuenta de que el sur, heredero de un pasado siempre convulsionado y desatendido por el Estado, lleno de recursos mineros como el oro, la plata, el cobre y el litio, entre muchos otros; con grandes riquezas en el ámbito agrario y la zootecnia, una excelente ubicación geográfica, un vasto mar, el lago más alto del mundo y una diversidad turística que incluye una maravilla del mundo fuera de todo contexto, no tenga una presencia continua de los partidos más representativos del país.

Por el contrario, en el sur predomina la presencia de partidos de izquierda, de ideología comunista, los de ahora y los de siempre, con una fuerte influencia del socialismo del siglo XXI. Se trata de una región hoy en día deseada y de gran interés para muchas potencias extranjeras, así como también, objeto de apetencias de empresarios nacionales y foráneos.

Muchos años de indiferencia y desprecio por parte de las élites que gobernaron el Perú, que no se preocuparon por educar al andino, al campesino y a las comunidades indígenas, hoy nos pasan la factura en forma de minería ilegal, lavado de activos, narcotráfico y una gran presencia de inmigrantes venezolanos, bolivianos, cubanos, entre otros. Todo ello, con el apoyo de capitales foráneos e ideologías que convencen al electorado desesperado de las elecciones del presente año, el cual busca asegurar su supervivencia con un presidente que les ofrezca más de lo que actualmente reciben. Eso es precisamente lo que están prometiendo los “rojos” en el sur.

¿Dónde están entonces los partidos de derecha y centro-derecha?

¿Creen que van a ganar las elecciones únicamente con los votos de Lima y otras zonas, sin considerar la enorme fuerza electoral del sur?

¿Qué se tendría que hacer entonces?

Actuar sobre tres frentes básicos: Político-partidario, estratégico-social y de gestión pública, de acuerdo a los siguientes puntos.

1. Descentralizaciуn polнtica real.

No basta con viajar al sur en época de campaña; los partidos de centro y derecha deben “echar raíces”. Se requiere una presencia permanente, estableciendo bases partidarias que no cierren después de las elecciones. El sur siente que solo lo visitan para pedir votos.

Es indispensable formar cuadros locales y dejar de enviar candidatos “invitados” desde Lima. Hay que reclutar y preparar líderes naturales de la zona (comuneros, profesionales locales, gremios, etc.) que compartan una visión de desarrollo con identidad regional.

2. Educaciуn y conectividad social

Cierre de brechas sociales: La derecha debe asumir una agenda social firme y decidida. No se trata solo de “crecimiento económico”, sino de garantizar que el agua potable, la posta médica y la escuela funcionen adecuadamente en las zonas de influencia minera.

3. Presencia del Estado y seguridad

Para combatir la minería ilegal y el crimen organizado, es necesario implementar procesos de formalización con incentivos. En lugar de limitarse a la represión, se deben crear mecanismos que hagan rentable la formalización del pequeño minero, quitándole espacio a las mafias y al lavado de activos.

Asimismo, es fundamental recuperar el principio de autoridad en las fronteras y zonas convulsas, evitando que capitales e ideologías foráneas desestabilicen la región.

4. Reformulaciуn del discurso econуmico

Es clave fomentar la propiedad privada de la tierra y el acceso al crédito, de modo que el campesino se sienta parte del sistema y no una víctima de él.

Se debe pasar de una política de escritorio, diseñada en Lima, a una política de territorio en el sur. Esto implica que los partidos de centro y derecha dejen de ver al sur como un simple botín de recursos y comiencen a considerarlo un verdadero socio político. La solución pasa por llenar el vacío estatal con servicios eficientes, candidatos con identidad regional y una propuesta económica que incluya al ciudadano rural como propietario y beneficiario directo del capital, y no solo como espectador.

¡Estamos advertidos!

(*) Teniente General FAP en retiro

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