Para que las elecciones en el Perú sean consideradas libres y transparentes, se requiere la confluencia de varios elementos fundamentales, muchos de los cuales están contemplados en la legislación electoral peruana, como la Ley Orgánica de Elecciones y la Ley de Transparencia.
Sin embargo, los últimos procesos electorales han estado plagados de actos inconstitucionales, ilegales, fraudulentos e imparciales, al punto de denegar la inspección de actas observadas. Ya todos vimos una convocatoria a elecciones inconstitucional; la inscripción de partidos y candidatos ilegales; partidos con registros de firmas fraudulentas y actas fraguadas, incluso en las firmas de los miembros de mesa. Pese a las evidencias, no existe ninguna acción penal contra los participantes en este gran engaño a la sociedad peruana.
Si mantenemos los actuales parámetros para las elecciones venideras, tendremos como resultado una deslealtad y traición grotesca como la que vivimos con Salas Arenas (JNE), la ONPE y el RENIEC. Por ello, de no implementarse y garantizarse como mínimo las medidas aquí expuestas, seguiremos siendo avergonzados y humillados como ciudadanos.
Los pilares esenciales son:
- Autoridades electorales imparciales e independientes: El sistema electoral peruano (JNE, ONPE y RENIEC) debe operar con total “autonomía, objetividad e imparcialidad”, sin injerencia política ni sesgos. La práctica de estas características, son claves para la ejecución de un proceso de elecciones justo, limpio y transparente.
- Garantía de que el ciudadano no será coaccionado ni influenciado indebidamente.
- Transparencia y publicidad del proceso
- Participación y fiscalización ciudadana
- Existencia de procedimientos efectivos para investigar y sancionar las infracciones electorales, el fraude y el uso indebido de los recursos públicos.
Además, complementamos lo anterior con medidas clave antes del día de la votación, basadas en los principios de transparencia, equidad y legalidad. Estas son medidas básicas e importantes que deben implementarse o garantizarse antes del día de la elección:
- Garantía de acceso equitativo a medios y publicidad estatal: Supervisar que los medios de comunicación y la publicidad estatal se utilicen de manera imparcial, y que los partidos tengan acceso justo a la franja electoral.
- Resolución oportuna de impugnaciones y tachas: El JNE debe resolver con celeridad y fundamentación todas las impugnaciones sobre candidaturas antes de la impresión de cédulas, brindando certeza a los electores.
- Cierre y auditoría del padrón electoral: Asegurar que la lista de electores esté actualizada, depurada de personas fallecidas o inhabilitadas y auditada para evitar la suplantación de identidad.
- Capacitación exhaustiva de miembros de mesa: Garantizar que los seleccionados dominen el proceso de instalación, sufragio y, especialmente, el escrutinio y llenado correcto de las actas finales.
- Campaña de educación electoral masiva
- Publicidad de la ubicación de mesas de sufragio
- Coordinación de seguridad y orden público
- Entrega transparente del material electoral
- Acreditación amplia de observadores y personeros
Sin la completa implementación de lo expuesto, seguiremos siendo los “canallas electorales del continente”, para vergüenza y desmedro de nuestra ciudadanía. El presidente, el Congreso y las autoridades judiciales y electorales tienen el mayor reto y responsabilidad para cumplir con el futuro del Perú que se aproxima a pasos agigantados.
Caso contrario, Dios, La Patria y el Pueblo se los demandarán.
(*) Teniente General FAP en retiro




