Sergio Meneses señala que el fondo estadounidense BlackRock está llevando a cabo una ‘colonización financiera’ en Europa y actúa como una especie de ‘estado corporativo en la sombra’.
BlackRock, con sede en NY, y el mayor gestor de activos del mundo, ha duplicado su cuota de mercado en Europa, consolidándose como un actor dominante en la economía del viejo continente. Con una estrategia agresiva de adquisición e inversión, está tomando posiciones significativas en empresas clave de diversos sectores, desde la industria farmacéutica hasta la armamentística, pasando por la tecnología y la energía.
Este fenómeno, plantea serias preocupaciones sobre la soberanía económica de los Estados europeos y su capacidad para controlar sectores estratégicos de sus economías.
BlackRock, gestiona activos por valor de más de 10 billones de dólares a nivel global. En Europa, su influencia es especialmente notable, donde ha alcanzado una cuota de mercado del 43% en el sector de los fondos cotizados (ETF), triplicando a su competidor más cercano, según datos de Morningstar. En 2023, BlackRock captó 71.000 millones de dólares en nuevos activos netos en Europa, representando el 43,7% de los flujos totales de ETF en el continente, lo que subraya su posición dominante.
La estrategia de BlackRock no se limita a los ETF. El fondo ha invertido masivamente en empresas europeas de alto perfil, consolidando su control en sectores estratégicos. En Alemania, participación significativa en Bayer; segundo mayor accionista de Rheinmetall, una de las principales empresas armamentísticas de Europa.
Ha extendido su alcance a la multinacional alimentaria suiza Nestlé, una de las mayores del mundo, con una influencia significativa en el sector de bienes de consumo.
Participación relevante en la francesa Total Energies, una compañía clave en la transición energética y en la producción de petróleo y gas en Europa. Posición destacada en la holandesa ASML, líder mundial en la fabricación de equipos de litografía para la producción de microchips. Participación significativa en Siemens, y el gigante aeroespacial europeo Airbus.
Ojo que estas inversiones no son meramente financieras; representan una toma de control parcial de empresas que son pilares de la economía europea y que, en muchos casos, operan en sectores considerados estratégicos para la seguridad y el desarrollo económico de los países.
Por supuesto esto genera preocupación y debate en Europa, sobre las implicaciones de esta concentración de poder financiero. La capacidad de un fondo estadounidense para controlar participaciones significativas en empresas clave plantea interrogantes sobre la autonomía de los Estados europeos.
Por ejemplo, el aumento del gasto en defensa en Europa, impulsado por las tensiones geopolíticas y la presión de la OTAN para que los países miembros incrementen sus presupuestos militares, ha llevado a BlackRock a lanzar un ETF centrado en el sector de defensa europeo, que incluye empresas como Rheinmetall. Este fondo, listado en Euronext Amsterdam y Xetra, busca capitalizar el aumento del gasto militar, canalizando capital hacia empresas que refuerzan la seguridad europea, pero también consolidando la influencia de BlackRock en un sector crítico.
Hay más, ver ello en el linK: https://nuevarevolucion.es/el-fondo-estadounidense-blackrock-se-esta-apoderando-de-sectores-estrategicos-europeos/




