El cobre es un sector que para Perú puede producir una ampliación de crecimiento económico y con una Política Fiscal adecuada, una redistribución del ingreso y mejora del bienestar para la población tan alicaída por tantos años.
Global Data, una excelente y reconocida institución en el mercado de minerales, señala que existen más de 709 minas de cobre en operación a nivel mundial, de las cuales 86 se encuentran en Perú. Las 5 más grandes son Cerro Verde en Arequipa; Antamina en Ancash; Quellaveco en Moquegua, Bambas en Apurímac y Toromocho en Junín.
Global Data, es un extraordinario proveedor de inteligencia del mercado, refiere que Perú tiene para el corto plazo una cartera de proyectos de cobre por US$ 15,000 millones, en lo que destaca Tía María, Zafranal y la mejora de Cerro Verde, entre otros.
El costo de producción promedio y ponderado es US$ 4,188 para 1 TM la que contiene 2,204,62 libras Con un precio exorbitante hoy día de más de US$ 14,000 cotizado en el LME en Londres, el margen bruto por TM es de US$ 9,800 millones.
Y debe quedar claro, que las causas no es sólo la guerra de Medio Oriente sino otras causas de estructura como son que el desarrollo de minas productivas se ha frenado en los últimos años, coincidiendo con un crecimiento importante en la demanda de cobre, que se ha visto acelerado por el proceso de electrificación en la generación de energía renovable, y en el crecimiento del auto eléctrico.
Esta situación estructural se ha visto sin duda, multiplicada por la guerra en Oriente Medio; en concreto, por el deterioro de la producción y exportación de azufre, un elemento fundamental para la producción de ácido sulfúrico y este, a su vez, de cobre. Un cuarto de toda la producción mundial de azufre se produce en Oriente Medio y, como ocurre con otras materias primas y compuestos, el cierre del estrecho de Ormuz supone un problema para el comercio de este elemento. Los precios del ácido sulfúrico habían subido en abril casi un 95% en el conjunto del año, y la escasez de la materia prima (China, por ejemplo, ha restringido sus exportaciones para asegurarse su propio suministro), está afectando mucho a los productores chilenos, un país que importa prácticamente todo el ácido que utiliza para la producción de cobre.
Además de esto la China ha mostrado a su vez, un crecimiento del 14% interanual en el mes de abril, un impulso llamativo que incluye un crecimiento notable de ventas al exterior de productos tecnológico, que son intensivos en cobre.
Mientras no se produzca un aumento de la oferta a base de inversión en nuevas minas, que tardan tiempo en empezar a producir, o en un frenazo del consumo, los expertos señalan que la tendencia del metal es a la suba.
Perú tiene que destrabar proyectos del cobre y darles la máxima prioridad.
Es una lástima en lo que se ha convertido los ministerios de Energía y Minas y el MEF. Urge cambiar este lamentable Statu Quo.
Y, darle al cobre prioridad como una condición “Sine Qua Nom” a fin de ampliar el crecimiento económico tan necesario para el Perú.




