Rana Foroohar H para el Financial Times, refiere que la nominación de Kevin Warsh a la Fed, advierte que anunció hace poco más de dos meses que «el dinero en Wall Street es demasiado fácil y el crédito en la calle principal es demasiado limitado».
Warsh quiere recortar el enorme balance de la Fed, lo que podría aumentar los tipos de interés.
Cree que Estados Unidos podría estar al borde de un auge de productividad relacionado con la IA que aumentará drásticamente la producción laboral, y así la Fed recorte tipos sin aumentar los precios.
Y es que Estados Unidos se ha vuelto peligrosamente dependiente de la «put» de la Fed.
Ello permite intervenir evitando decisiones fiscales difíciles y han confiado en dinero fácil y tipos bajos para impulsar los mercados y el crecimiento del PBI durante décadas.
Pero ello supone una política fiscal inteligente.
Y hacer que el crédito a las pequeñas empresas sea más accesible no reformará a una fuerza laboral, no arreglará el mercado inmobiliario ni reducirá los costes sanitarios.
Requeriría conversaciones serias de «armas y mantequilla» sobre los intercambios presupuestarios, así como un Congreso y una Casa Blanca dispuestos y capaces de tenerlos.
Eso hizo Lyndon Johnson, quien con ello provocó tanto un déficit fiscal creciente como la inflación.
Ese problema fue finalmente solucionado por Paul Volcker, quien demostró que la Fed podía, de hecho, garantizar la estabilidad macroeconómica.
El resultado ha sido una tendencia de medio siglo de descenso de tipos de interés, varios episodios de flexibilización cuantitativa con un impacto cuestionable en el crecimiento económico real y un número creciente de ciclos de auge y caída financiera.
Ello permitió que Estados Unidos gaste muy por encima de sus posibilidades.
Si no queremos ver una inflación más alta y el dólar devaluado, necesitamos hacer algunos sacrificios presupuestarios para controlar la situación de la deuda.
Pero la analista dice que ni Trump ni este Congreso serán quienes lo hagan.
Parece que se encamina a repetir las políticas de la era Reagan y aumento de la defensa.
Scott Bensent, puede considerarse a sí mismo un halcón del déficit, pero los recortes fiscales del año pasado solo añadieron otro 1% del PBI al déficit, y las propuestas de reembolso arancelario de Trump podrían fácilmente duplicar esa cifra.
Hay la misma posibilidad de que la combinación de cosas que se dan haga que los costes suban antes de que termine el mandato de Trump.
¿Qué hará Warsh entonces?
El adoptó una postura OK respecto al dinero fácil cuando los demócratas estaban al mando en la crisis financiera y el Covid-19.
Nunca hubo posibilidad de que ese dinero fácil pudiera compensar los cambios estructurales en la economía que jugaban en contra de la mano de obra doméstica poco cualificada.
La QE, era un paliativo que ni siquiera podía compensar el aumento del coste de cosas.
Si Warsh adopta un enfoque de dinero blando bajo Trump sin datos muy buenos y consistentes que demuestren que la IA realmente está cambiando la historia de la inflación, entonces sabremos que simplemente es «veraz», y no de principio.
También sabremos que hemos llegado a una nueva etapa en la «put» de la Fed.
¿O es que habrá más problemas de parte de Trump?




