5 de mayo de 2026

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Por: Dennis Falvy / El inmenso gasto en sanidad no es “saludable”

Dennis Falvy

Rana Foroohar para el Financial Times, señala que la sanidad está impulsando la economía estadounidense y ello no es ok necesariamente.

No es pues la IA, ni la tecnología y todo lo digital.

Para Rana es la sanidad.

El informe de empleo del mes pasado muestra que la sanidad representó un impresionante 43% de todos los nuevos empleos añadidos.

Lo mismo para el año pasado y la Oficina de Estadísticas Laborales afirma que seguirá siéndolo en el futuro.

Las proyecciones, señala Rana, muestran que el sector sanitario y de asistencia social y el apoyo alimentario, así como otros como la ayuda a la vivienda y el cuidado infantil, serán el sector de más rápido crecimiento en la próxima década, con una previsión de un aumento de empleo del 8,4%.

Ello añadirá millones de nuevos empleos a la economía. Y eso está bien.

Pero las razones de los avances no son tan tranquilizadoras.

Pues el crecimiento en este sector estará impulsado principalmente tanto por el envejecimiento de la población como por la creciente prevalencia de enfermedades crónicas como enfermedades cardíacas, cáncer y diabetes.

Es decir, Estados Unidos es más antiguo y menos saludable que nunca, y los costes asociados a esto están generando más gasto.

En el cuarto trimestre del 2025, la Oficina de Análisis Económico de EE. UU. encontró que el crecimiento del PBI del 1,4% se debió al gasto de los consumidores, y el gasto se vio impulsado principalmente por el aumento de los gastos en sanidad, incluyendo visitas hospitalarias, servicios ambulatorios y residencias de ancianos.

Según datos de los Centros de Medicare y Medicaid, el gasto sanitario estadounidense fue del 18 % del PBI en el 2024 y superará el 20 % en el 2033.

Parte de esto se debe a los baby boomers.

Un estudio de 2022 del Centro de Longevidad de Stanford proyectó que entre 2018 y 2050, las contribuciones económicas de este grupo podrían triplicarse hasta la impresionante cifra de US$ 28,2 billones de dólares.

Hay asimismo tabaquismo, el abuso de alcohol, la adicción a los opioides, la obesidad y la falta de ejercicio o acceso a alimentos frescos, donde la esperanza de vida está disminuyendo.

Más de la mitad del país tiene algún tipo de enfermedad crónica, desde hipertensión hasta enfermedades cardíacas, y este tipo de condiciones elevan los costes sanitarios.

Al mismo tiempo, la sanidad estadounidense está dominada por grandes empresas ineficientes y con precio altos.

Los medicamentos con receta también cuestan exponencialmente más que en otros lugares.

También está el enorme problema del «trabajo en la sombra» y los costes administrativos dentro del sistema de seguros de salud.

Una cuarta parte del gasto sanitario estadounidense se destina a cosas como la facturación, el procesamiento de reclamaciones y la atención al cliente, en gran parte porque no se dispone de un sistema de pagador único.

Pero rana dice que afortunadamente, IA está transformando el negocio del descubrimiento de fármacos y tiene el potencial de mejorar aún más las habilidades en sectores como la enfermería. Y como la   productividad sanitaria es relativamente, la tecnología será una parte fundamental de la gestión de la curva de costes.

Pero ello no mejorará los factores estructurales — envejecimiento, enfermedades crónicas y los desafíos socioeconómicos más amplios.

Ver: https://www.ft.com/content/6b1bcbab-21d4-49a3-9940-d7550f042e5d?syn-25a6b1a6=1

 

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