Rana Foroohar, del Financial Times, cuenta que hace unas semanas estuvo en una fábrica de construcción naval en Marinette, Wisconsin, propiedad de la empresa italiana Fincantieri, las que construyen fragatas gigantes para la Marina de Estados Unidos, barcos de más de 400 pies de largo y muchos pisos de altura y ello con cientos de hombres.
Hoy apenas emplea dos docenas, que estaban dirigiendo brazos de soldadura robóticos para tallar enormes piezas de acero en una fracción del tiempo que lleva el pulido manual.
Esto es lo que está sucediendo en la construcción naval, una de las industrias más anticuadas que existen. Piensen en el potencial de la tecnología para cambiar el lugar de trabajo industrial en los próximos años y ello ha transformado radicalmente el mapa del empleo en Estados Unidos.
En 1990, el sector manufacturero era el mayor empleador en la mayoría de los estados.
Hoy en día, es el primero sólo en Wisconsin, Michigan, Iowa, Alabama, Kentucky y el propio estado natal, Indiana de Rana.
Las últimas cifras de empleo de junio muestran que el empleo manufacturero se mantiene estancado, a pesar de todos los comentarios del presidente Biden sobre la relocalización.
Los empleados que conoció Rana en Marinette trabajaban más a nivel de ingenieros que de maquinistas.
Participaron en la innovación de productos, la investigación y la capacitación de nuevos trabajadores, algo que la tecnología transforma: ahora se necesitan días en lugar de meses para poner a punto un nuevo soldador utilizando equipos robóticos.
Pero también se necesita inversión, Fincantieri invirtió casi mil millones de dólares en gastos de capital en sus instalaciones de Wisconsin durante 15 años, y la seguridad a largo plazo de los contratos de defensa han hecho que esa sea una buena apuesta.
La empresa emplea actualmente a 2.500 personas en una ciudad de aproximadamente 11.000 habitantes, con un gran efecto multiplicador.
Por cada empleo de Fincantieri en la región, se apoyan ocho más en áreas como la cadena de suministro de la empresa, vivienda y construcción, servicios y el sector público.
Este tipo de implementación de tecnología no está presente en todas las empresas de construcción naval, ni siquiera en la mayoría de las empresas industriales.
Hay un efecto superestrella en términos de inversión en tecnología en el sector manufacturero, que tiende a concentrarse en empresas destacadas y en industrias particulares; el sector automotriz está altamente automatizado, por ejemplo, mientras que áreas como la producción de alimentos, la minería y los textiles lo están menos.
Los aumentos de productividad basados en la tecnología son la única forma que tiene el sector manufacturero de un país como Estados Unidos de competir con China u otras naciones que tienen costos laborales más baratos.
Si bien construir barcos, chips o incluso automóviles en Estados Unidos no va a reemplazar los empleos de la década de 1990, es importante mantener un nivel saludable de producción industrial en las grandes economías regionalizadas para la seguridad nacional y la resiliencia.
Dicho esto, la naturaleza cambiante y el número de empleos en el sector manufacturero plantean preguntas importantes acerca de dónde provendrá el crecimiento del mercado laboral.
En Estados Unidos, el sector sanitario ha sustituido al manufacturero durante las últimas tres décadas como principal empleador en la mayoría de los estados.
Parte de esto se debe al hecho de que los estadounidenses están envejeciendo y son más ricos y gastan más en tratamiento médico
Por ello “watch out “con la disrupción, que se puede venir a estos lares tan informalizados.




