30 de mayo de 2026

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Por: Dennis Falvy / Las acciones ya tiemblan

Dennis Falvy

Aitor Méndez, para Visión del Mercado, dice que si los bonos tiemblan, tus acciones también… Y ya están temblando.

Y es que, durante meses, muchos inversores han mirado únicamente a la inteligencia artificial, a Nvidia, Tesla, Netflix, Apple & CIA o a los máximos históricos del S&P 500.

Pero el verdadero mensaje del mercado probablemente no esté en las acciones, sino en los bonos soberanos.

Cuando el mercado de deuda empieza a tensarse de forma global, normalmente acaba afectando a todo lo demás.

Y es que el problema ya no es solo la inflación. Los bonos soberanos de EEUU, Reino Unido, Europa y Japón están viviendo una fuerte subida de rentabilidades simultánea.

La bandera roja más visible en este sentido llega desde el país del Tío Sam, con el Treasury a 30 años por encima del 5%, pero desde luego no es un hecho aislado.

Hay nervios con la suba del T-bond y, el Reino Unido ha visto su bono a 10 años dispararse por encima del 5% y Japón registra las mayores rentabilidades en décadas. En Europa, se mantiene más estabilidad, pero también sufre presión alcista en tipos en sus obligaciones a largo plazo.

Y lo más importante, es entender que esta vez el mercado no está reaccionando únicamente a los bancos centrales. El problema empieza a ser fiscal.

Esta pues la deuda pública. Y es que por años los inversores vivieron bajo la máxima incuestionable de que los gobiernos podían endeudarse masivamente sin consecuencias graves porque los bancos centrales siempre estarían ahí y actuaban de facto.

Pero hay abominables déficits públicos enormes, hasta el incremento del gasto militar y energético.

Los bonos y bolsa no son mundos separados. La rentabilidad del bono americano a 10 años es el precio financiero más importante, que se usa para referenciar hipotecas, y créditos empresariales, pero también para valoración de acciones a través de descuentos de flujos de caja.

Por ello, cuando hay una salida en estampida de los bonos, y sus rentabilidades en el mercado secundario suben demasiado rápido, las acciones empiezan a tener problemas serios.

Esto afecta a las acciones growth, que dependen de beneficios futuros y estos valen menos cuando los tipos de interés suben.

Por ello, las tecnológicas, protagonistas por excelencia del rally alcista de los últimos años se sitúan en el ojo del huracán.

Empresas de software, IA, semiconductores y otras compañías con el PER hiper recalentado tendrían una diana puesta en el pecho si el escenario se prolonga

El sector inmobiliario mal pues los tipos implican hipotecas más caras, menos demanda y refinanciación mucho más difícil.

Las utilities y sectores defensivos con grandes deudas también suelen padecer dolor de bonos.

Estas empresas tan aburridas, que son prácticamente renta fija disfrazada de renta variable pierden buena parte de su atractivo si en el mercado secundario de deuda están ofreciendo a los inversores rentabilidades del 5%.

El mercado celebrando máximos en bolsa, pero allí están los bonos allí ei “Precio del Riesgo”. Si la tensión en la deuda continúa, acabará filtrándose a las valoraciones, al crédito y al ánimo inversor.

La historia de los próximos meses no la contarán las acciones, sino los bonos.

¿Alguien duda de este escenario?

 

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