26 de marzo de 2026

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Lima: Cargando...

Por: Dennis Falvy // Peligra la sostenibilidad fiscal

Hay una especie de falacia siniestra a, por quienes creen que el nivel de la deuda pública peruana es muy bajo, pues países como Japón o Italia tienen ratios deuda-PBI muy superiores a los nuestros y que la austeridad muchas veces hace más daño que bien a nuestra economía.

Y han aplicado las mal llamadas “políticas contra cíclicas”, aumentando el gasto público, especialmente el gasto corriente, con la excusa de “hacer crecer la economía”.

Pero si seguimos ignorando la trayectoria implacable en la que estamos, estamos invitando a una crisis de graves consecuencias para nuestra economía.

El profesor Baca nos muestra la evolución mensual de la deuda pública para el periodo Ene-99 – May-25.

Desde el 2013 a la fecha, la deuda pública ha crecido 180% y actualmente bordea los US$ 100,000 millones.

Si continuamos con la tendencia actual, el próximo gobierno se verá obligado a abordar el espiral de la deuda pública, ya sea recortando rápida y agresivamente el gasto o aumentando los impuestos.

Esta ha sido la situación recurrente de Argentina antes de Milei, y está ocurriendo ahora con Bolivia. Cuanto antes tomemos medidas más posibilidades tenemos de evitar este destino. Sin embargo, pareciera que el ejecutivo y el Congreso se hubiesen puesto de acuerdo, en una actitud claramente populista y demagógica, en aumentar, aún más, el gasto público.

La Sostenibilidad de la Deuda Pública está determinada por: (i) el tamaño de nuestros déficits anuales; (ii) la tasa efectiva pagada por la deuda pública y  (iii) la rapidez con la que la economía está creciendo.

A nivel mundial, en esta área, un gobierno puede sostener déficits presupuestarios siempre y cuando su economía crezca más rápido que la tasa de interés efectiva que paga por el servicio de su deuda. ¿Por qué es necesaria esta condición? Porque de otro modo, la relación deuda-PBI, se incrementará.

Y eso viene sucediendo desde el 2013 en Perú, en donde si es que continúa deteriorándose, todo volverá a peores tiempos.

La tasa de interés que nuestro país paga por su deuda viene aumentado considerablemente, impulsada en parte por la situación mundial y en parte por nuestra situación de desmanejo interno que se ha traducido en rebajas en nuestra clasificación crediticia.

Pero, si exceptuamos el periodo de la pandemia y el rebote estadístico del periodo 2020 – 2021, la tasa de crecimiento del PBI real ha estado siempre por debajo de la tasa de interés efectiva (el PBI real ha crecido menos del 5%). La brecha entre estos dos indicadores se viene traduciendo en un incremento exponencial de la deuda pública y de la relación deuda-PBI. En términos económicos, el año 2013 marcó un punto de inflexión para la sostenibilidad de la deuda. Esa es la razón por la que hemos venido insistiendo sobre la necesidad de reducir el déficit fiscal, moderando el gasto fiscal, especialmente el gasto corriente.

Para remediar esta situación, lo primero es que el ejecutivo y el congreso tomen en serio la gravedad de la situación. Que dejen de lado las iniciativas demagógicas y populistas propias de un año electoral. Que sean conscientes de que le están dejando una pesada factura al próximo gobierno y a las generaciones futuras de nuestro país.

Es imperativo el no aprobar la modificación de la regla fiscal que exige que el monto de la deuda pública no exceda el 30% del PBI. El Congreso debe conminar al ministro de economía a realizar los ajustes necesarios para cumplir con la programación económica fijada en el marco macroeconómico multianual, que fija un claro derrotero para reducir el déficit fiscal para los próximos años.

Ver: https://prediceperu.com/2025/07/12/linterna-de-popa-501/

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