5 de junio de 2026

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Por: Dennis Falvy / Pronto se sabrá si existe un “Planeta 9”

Dennis Falvy

El Cometa Halley es uno grande y brillante que orbita alrededor del Sol cada 76 años en promedio.

Es uno de “período corto”. Y el único visible a simple vista desde la Tierra, y también   aparece dos veces en una vida humana, por lo que del mismo existen muchas referencias de sus apariciones, siendo el mejor documentado.

El ingreso del Halley al interior del sistema solar fue observado y registrado por astrónomos desde por lo menos el año 240 A.C. Claras evidencias de las apariciones del cometa fueron hechas por cronistas chinos, babilónicos y europeos medievales en 1066.

El período orbitaleta fue determinado en 1705 por el astrónomo inglés Edmund Halley, quien lo descubrió, y se lo observó por última vez en el año 1986 en las cercanías de la órbita de la Tierra.

National Geographic afirma que un grupo internacional de astrónomos asegura haber encontrado las pruebas estadísticas más contundentes sobre la existencia de un objeto masivo oculto invisible desde la Tierra por culpa de Neptuno, quien desde que Plutón no tiene la consideración de planeta, Neptuno marca la frontera de nuestro vecindario cósmico.

El descubrimiento se fundamenta en el análisis de diversos objetos transneptunianos que poseen órbitas inestables y cruzan la trayectoria de Neptuno de manera errática. El equipo científico del Instituto Tecnológico de California sostiene que la agrupación detectada en estos cuerpos celestes no es fruto del azar, sino del empuje gravitatorio ejercido por una masa invisible de gran magnitud.

Actualmente, el catálogo de mundos conocidos en nuestro vecindario cósmico se limita a ocho tras la reclasificación de Plutón. Sin embargo, los expertos sugieren que la arquitectura de la periferia solar solo puede explicarse mediante la presencia de este noveno planeta

La identificación de nuevos planetas ha dependido de la visión directa o de perturbaciones orbitales. Esto fue lo que permitió localizar a Neptuno, después de que se apreciasen anomalías en el movimiento de Urano que contravenían la física newtoniana.

Hoy, los investigadores han recurrido a simulaciones complejas que consideran factores como la marea galáctica o la influencia de estrellas cercanas.

Los modelos revelan que una configuración del sistema con el Planeta 9 describe el estado actual de los objetos distantes que un escenario sin él. Las simulaciones muestran una estabilidad orbital en una región situada entre 15 y 30 unidades astronómicas respecto al Sol, algo que resulta estadísticamente improbable si no existiese un regulador gravitatorio de gran escala oculto tras la órbita neptuniana.

A pesar de las críticas, los autores del informe confían en la solidez de sus cálculos matemáticos. Los científicos recalcan que la evidencia acumulada apunta hacia un objeto con una capacidad de atracción suficiente para pastorear a otros cuerpos menores.

La comunidad científica internacional espera con gran entusiasmo la puesta en marcha del Observatorio Vera Rubin para validar estas hipótesis. «Resulta emocionante que la dinámica descrita aquí, junto con todas las demás pruebas de la existencia del Planeta 9.

Lograr capturar una imagen de este gigante gaseoso o gélido y de masa al menos 10 veces mayor al de la Tierra, supondría uno de los hitos más relevantes de la astronomía moderna. Por ahora, el objeto masivo permanece como una sombra matemática que desafía nuestra comprensión actual del entorno estelar.

La exploración espacial entrará pronto en una fase crítica donde se determinará si realmente existe un nuevo mundo, un “Planeta 9”.

 

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