24 de febrero de 2026

|

Lima: Cargando...

Por: Dennis Falvy / ¿Qué demonios es el desarrollo?

Dennis Falvy

En el Perú,” Desarrollo Económico “suele reducirse al crecimiento del PBI. Esto por los políticos, los medios y porque buena parte del debate público han convertido al PBI en un fetiche, en un indicador que parece contener por sí solo la promesa del progreso.

Pero, esta visión estrecha oculta que el PBI no es sinónimo de desarrollo, y mucho menos garantiza bienestar, cohesión social o igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.

Esto lo señala el profesor Baca en reciente y extenso post (abajo el link del articulo) y me conforta pues innumerables veces en TV y columnas he expuesto este tema del “PBI” como nefasto y hasta ridículo para un indicador de más de 80 años y su creador Simon Kuznets dijo que no era para bienestar.

Durante décadas, se ha instalado la idea de que el crecimiento del PBI es el indicador por excelencia del progreso de una nación, pero ello no garantiza que un país avance hacia un desarrollo real, inclusivo y sostenible. El crecimiento económico es, en esencia, un proceso de acumulación de capital y aumento de la productividad, pero este proceso no implica que por ejemplo la fuerza laboral encuentre un empleo digno.

Los niveles de informalidad laboral son un claro ejemplo de esta situación.

Y es que el crecimiento económico debe ser balanceado entre todos los sectores productivos.

El Perú ha experimentado ciclos de expansión económica importantes en las últimas décadas, impulsados por la inversión minera, los altos precios de los commodities, la apertura comercial y más recientemente la agroexportación. Pero subsisten problemas estructurales. La informalidad, que afecta a más del 70% de la fuerza laboral, es el síntoma más evidente de un modelo que produce riqueza sin distribuir oportunidades. Es un claro ejemplo de una falla de mercado.

Baca sostiene en su interesante artículo una enorme paradoja peruana en la que existe un crecimiento sin inclusión. Por ello al igual que sucedió con Bolivia alabada hace años y hoy en crisis, la economía peruana ha sido celebrada de manera exagerada internacionalmente por su estabilidad macroeconómica y su apertura al capital extranjero.

El PBI per cápita del Perú medido en dólares estadounidenses ha experimentado una expansión notable entre 1995 y 2025, pasando de US$2,000 a US$ 9,926 un crecimiento superior al 390 %. Esto por el boom de los precios internacionales de los minerales entre 2001 y 2013, periodo en el que la economía peruana se benefició de términos de intercambio excepcionales y de un fuerte influjo de inversión vinculada al sector extractivo.

En el 2013 – 2020, nos estancamos reflejando la paralización de la inversión y la ausencia de nuevos motores de expansión En el periodo post pandemia, el PBI per cápita en dólares ha mostrado una nueva aceleración, impulsada principalmente por la apreciación del sol peruano y por una mejora histórica de los términos de intercambio, más que por cambios estructurales en la capacidad productiva o en la generación de empleo formal.

Pero esta prosperidad ha convivido con crecientes niveles de pobreza y desigualdad en la distribución del ingreso y, sobre todo, del acceso a oportunidades productivas y empleo formal.

Ver el análisis completo en: https://prediceperu.com/2026/02/21/linterna-de-popa-532/

 

Scroll al inicio