Juan Pablo Spinetto, para Bloomberg, señala que la promesa de Trump de recuperar la emblemática vía marítima para EE.UU., causó conmoción en este país de 4,5 millones de habitantes, aliado estadounidense de larga data y centro crucial del comercio internacional.
Pero transcurrido como 7 meses, por muy incómoda que resulte, podría este evento resultar beneficiosa tanto para EEUU como a la China.
Spinetto con más de una docena de observadores de Panamá, responsables políticos y líderes empresariales lo ha analizado durante un reciente viaje.
Panamá es capaz de aprovechar el momento, pues tendrá la oportunidad de consolidar el rol estratégico de su canal, atraer nuevas inversiones extranjeras y reformar su modelo económico, cada vez más obsoleto.
Como le dijo al analista Spinetto, Ricaurte Vásquez Morales, el carismático administrador del canal, “El campo de batalla de esta discusión geopolítica es en Panamá. Por primera vez, tenemos fichas para participar en el juego. Sentémonos a la mesa y juguemos”. Hay planes para el histórico enlace entre los océanos Atlántico y Pacífico a través del istmo de Panamá.
Un embalse en el Río Indio, de US$1.500 millones, para enfrentar la escasez de agua agravada por el consumo y el cambio climático; un gasoducto a lo largo de la orilla oeste del canal para transportar líquidos energéticos, reforzando la posición de Panamá como corredor clave para las exportaciones de gas licuado de petróleo de EE.UU. a Asia; y la explotación de puertos y centros de transbordo en ambos extremos del canal.
Es menester advertir que en abril, en el momento álgido de las amenazas de Trump, se compró el ferrocarril que une los puertos de ambos extremos del canal por parte del gigante naviero danés A.P. Moller-Maersk A/S.
Solo el año pasado, el canal transfirió US$2.500 millones al Tesoro de Panamá, equivalente a 8% del presupuesto nacional para 2025.
Trump se equivocó, y quizá fue insensato, al afirmar que los chinos controlan el canal.
Esta maravilla de ingeniería se amplió en el 2016 con un tercer juego de esclusas para barcos más grandes. Su eficiencia hace que. la Casa Blanca puede estar tranquila; al ceder el control del canal a Panamá.
Sin embargo, Trump acertó al destacar la creciente influencia china en Panamá, irónicamente, una tendencia que se acentuó durante su primera presidencia.
En 2017, Panamá rompió relaciones con Taiwán, convirtiéndose en el primer país latinoamericano en unirse a la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda; empresas chinas ganaron contratos clave, incluida la construcción de un cuarto puente sobre el canal, con un costo de US$1.400 millones.
Pekín vio en Panamá, un país más pequeño que Carolina del Sur, un enlace estratégico para su expansión en Latinoamérica.
Esto se refleja en la disputa por las terminales portuarias de Balboa y Cristóbal, a ambos lados del canal. Las instalaciones forman parte de un acuerdo en el que el magnate hongkonés Li Ka-shing, dueño de CK Hutchison Ltd., vende 43 puertos a un consorcio respaldado por BlackRock Inc. (BLK)
El Gobierno chino se ha opuesto con firmeza y ha amenazado con bloquear el acuerdo, lo que, en esencia, da la razón a las quejas de Trump.
Finalmente, China sigue siendo el segundo usuario más importante del canal, y Panamá tiene una comunidad china que data del siglo XIX.
El artículo es excelente y extenso.
Ver: https://www.bloomberglinea.com/opinion/la-pelea-entre-eeuu-y-china-por-el-canal-de-panama-deja-un-ganador-inesperado




