Nouriel Roubini afirma que la idea de que el mercado bursátil está en una burbuja masiva y condenado a un colapso es incorrecta a mediano plazo
El pesimismo luego del llamado «día de la liberación» arancelario, no es cierto.
Y eso de las preocupaciones sobre aranceles, restricciones a la migración, déficits fiscales no financiados, así como amenazas a la independencia de la Reserva Federal y la erosión del Estado de derecho, no es cierto.
El excepcionalismo estadounidense no ha terminado porque haya estanflación y el mercado bursátil estaba destinado a una caída o algo peor y el privilegio exorbitante del dólar como principal reserva global se erosionaría y el valor del dólar empezaría a caer rápidamente con el tiempo.
Roubini y su colega Jason Cuttler, rechazan ese pesimismo.
En primer término, pues la disciplina del mercado, los asesores razonables y la independencia de la Fed proporcionaron un límite para las peores políticas tras el «día de la liberación».
Los mercados se corrigieron y Trump se vio obligado a parpadear y negociar acuerdos comerciales más razonables.
Así, Estados Unidos tiene una expansión del PBI por debajo del potencial y un modesto aumento de la inflación, en lugar de una recesión estanflacionaria seria.
La flexibilización monetaria y el estímulo fiscal siguen en marcha, mientras que las condiciones financieras se han suavizado y los vientos a favor derivados del gasto de capital relacionado con la IA continuarán.
Asimismo, Estados Unidos y China están por delante en las industrias más importantes del futuro, incluyendo la IA y el aprendizaje automático, la robótica, la computación cuántica, la comercialización espacial y la tecnología de defensa.
Estima Roubini que el crecimiento potencial anual de EE. UU. podría aumentar del 2 al 4% para finales de esta década, mientras que las políticas estanflacionarias podrían reducirlo en 0,5 puntos porcentuales.
Por tanto, la tecnología prevalece sobre los aranceles.
Si el excepcionalismo estadounidense dominaba cuando el crecimiento potencial era del 2%, se fortalecerá a medida que el crecimiento se acerque al 4%.
Lo mismo ocurre con las acciones: cuando el crecimiento anual fue del 2%por dos últimas décadas, los rendimientos de las acciones estadounidenses rondaron los dos dígitos, muy por encima de los de otras economías avanzadas y mercados emergentes.
Por supuesto, se producirán correcciones temporales de mercado y las interrupciones tecnológicas darán lugar a ganadores y perdedores.
No le preocupa la deuda y un aumento del crecimiento del PBI podría conducir a mayores rendimientos reales de los bonos, pero un gran choque positivo de oferta agregada impulsado por la tecnología podría reducir la inflación a casi cero con el tiempo, ya que los costes de producción de bienes y servicios caen bruscamente y el crecimiento de la productividad aumenta.
Incluso los pasivos externos de Estados Unidos son sostenibles, ya que los mayores déficits por cuenta corriente se financiarán mediante entradas de capital en activos en dólares.
Un auge de recursos naturales o productividad conduce a un auge de la inversión.
Aunque el dólar se ha debilitado, con el tiempo los tipos de cambio reales en equilibrio dependen de diferencias de crecimiento.
Si el crecimiento de Estados Unidos se acelera mientras la Eurozona se estanca a medio plazo, el dólar se apreciará en relación con el euro.
Por supuesto, persisten diversos riesgos negativos, incluyendo tensiones geopolíticas y las interrupciones causadas por innovaciones tecnológicas sin precedentes.
Pero ello no es problema sentencia Roubini.



