11 de abril de 2026

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Por: Dennis Falvy // Será todo esto de la FED y Trump ¿ok para el oro?

El Índice Ponderado por el Comercio (TWI, por sus siglas en inglés, Trade-Weighted Index) es un indicador multilateral del valor de una moneda nacional, que mide su promedio ponderado de cambio frente a una «canasta» de monedas extranjeras de los socios comerciales de un país.

Cada moneda en la canasta recibe una ponderación basada en su participación en el comercio total del país, lo que significa que las monedas de socios con mayor volumen de comercio tienen un mayor peso en el índice.

Es vox populi, los líos que hay entre Powell de la FED y el presidente Trump, quien incluso pretende sacar de la Reservaa una gobernadora.

Por el otro lado, el oro está liderando el camino hacia un dólar más débil, impulsado por una Fed a la defensiva con respecto a la política de tasas de interés. La recesión más una mayor inflación en 2026 serán el verdadero problema.

El experto Alasdair Macleod indica que el “TWI” del dólar y su valor en oro se han seguido ampliamente en lo que va de año.

Pero en la última semana o dos, el dólar ha caído frente al oro y no a su TWI, todavía.

Las cifras de desempleo confirmaron que la economía estadounidense se está estancando y que la Fed debe dar un mayor peso al desempleo sobre la inflación.

Crecerá la especulación de que seguirán más recortes en la tasa de fondos, lo que debilitará aún más al dólar frente a otras monedas y también al oro.

El oro parece estar liderando el camino, lo que indica una devaluación del dólar y el metal está alcanzando nuevos máximos.

La rebaja de la importancia del objetivo de inflación y el relajo del control sobre la política de tasas de interés van a favor de Trump.

Mccleod refiere la ingenuidad de quienes apoyan principalmente a Trump, sobre las perspectivas de los precios al consumidor, quienes han señalado que parece haber un impacto mínimo de sus aranceles.

Pero es un error descartar el desfase temporal entre el aumento de los precios de importación y sus consecuencias para los consumidores.

Hay muy pocas dudas de que la tasa de inflación del IPC repuntará sustancialmente en el 2026 y eso perturba a la FED, quien al rebajar tasas pronto, tendrá que subirlas más posteriormente, con una economía débil y un Mr. Trump caprichoso entrando en trompo.

Claro que es raro que teniendo en cuenta que los extranjeros tienen 40 billones de dólares invertidos directamente en activos financieros y depósitos, es sorprendente que no hayan entrado en pánico.

Hasta cierto punto, debe ser que los rendimientos de los bonos en dólares más altos que los de los gobiernos de la eurozona y Japón actúan como un desincentivo para vender los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

Pero ese equilibrio debe cambiar, lo que lleva a rendimientos de bonos aún más altos a lo largo de la curva y podría entonces haber una venta masiva de acciones.

Las perspectivas son una recesión junto con presiones inflacionarias: la pesadilla keynesiana.

Y ello será malo para el dólar, malo para los bonos, malo para las acciones y bueno para el oro.

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