La empresa china V-Te, ha dotado a su modelo Walker S2 de la capacidad de estar operativo durante 24 h y ello en la frontera de China con Vietnam, lo que se ha convertido en el escenario de un experimento tecnológico sin precedentes.
El gobierno chino ha contratado a esta empresa Vtech Robotics por 34 millones de euros para desplegar sus robots humanoides Walker S2 en tareas de patrulla y, control. El experto en tecnología Jorge Morla en el programa ‘Herrera en COPE’, este movimiento no es una prueba de laboratorio, sino una aplicación real y a gran escala de la robótica en un entorno complejo y de alta tensión como es un paso fronterizo.
Los robots, que miden 1,60 metros y pesan 40 kilos, no sólo tienen capacidad para patrullar o realizar tareas de orientación. La verdadera revolución, es su autonomía energética. «Es la primera vez que un robot bípedo puede funcionar como una máquina industrial continua». El Walker S 2 es el primer humanoide capaz de gestionar su propia energía de forma autónoma, lo que le permite trabajar 24 horas al día, 7 días a la semana. Y es el primer robot humanoide que es capaz de sustituir su propia batería, gracias a un sistema de dos módulos de batería, uno principal y otro de respaldo.
Cuando el robot detecta que su carga es baja, acude a una estación, cambia la batería agotada por una nueva y continúa con sus tareas. Esta capacidad de operar sin interrupción marca un antes y un después en la robótica, transformando a los androides de meros prototipos de exhibición en auténtica interrupción, marcado completo que, según la compañía, estarán listos para ser desplegados por miles a partir de 2026.
En paralelo a esta la carrera por el hardware, se libra una batalla aún más feroz: la guerra por el talento en inteligencia artificial. Un ejemplo claro es el reciente fichaje de Amar Subramanya, hasta ahora vicepresidente de IA de Microsoft, por parte de Apple. Morla lo ha calificado como un movimiento estratégico clave, similar a un fichaje estrella en el mundo del fútbol. Apple busca así reconstruir su estrategia de IA, donde su asistente Siri y su plataforma Apple Intelligence han mostrado un rendimiento inferior al de sus competidores.
Este tipo de traspasos evidencia ya no sólo competencia por productos, sino por los cerebros capaces de desarrollarlos. El fichaje de Subramanya, que anteriormente fue clave en el desarrollo de Gemini en Google, no es un caso aislado. Meta llegó a pagar US$ 200 millones a un directivo para arrebatárselo a Apple. Esta tendencia, ha apuntado Morla, podría pasar del ámbito empresarial al geopolítico, con países compitiendo por los mejores tecnólogos como ocurrió en la Guerra Fría con los científicos.
La irrupción de estos robots patrulleros y la encarnizada lucha por el talento en IA, plantean un futuro donde la convivencia con máquinas avanzadas parece inevitable. Hay sin duda implicaciones sociales de esta revolución, como la posible implantación de una renta básica universal para compensar la sustitución laboral.




