Paul Krugman escribe que un análisis reciente de Al-Jazeera afirmaba: que mientras la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que está en suspenso por 2 semanas y la Casa Blancalos niega y señala que son 15 y por ahora “ secretos” los puntos a ser tratados en el ámbito diplomático , ,mientras que Irán requiere 10, ello sin duda ha sacudido la economía global durante más de un mes, e Irán y China han aprovechado la oportunidad para abordar una queja compartida sobre el sistema financiero global.
Y ello es como causa común: acabar con la hegemonía del dólar estadounidense.
Es vox populi que Irán está imponiendo peajes a los barcos que pasan por el Estrecho de Ormuz, para pagarse en yuanes o criptomonedas, no en dólares y vaya que el monto del peaje no es nada “agradable”.
No cabe duda de que muchos países y China, en particular, quieren ver el dólar destronado. E incluso antes del caos absoluto de la administración Trump II, hubo oleadas de lo que Paul Blustein, autor de King Dollar, llama «doomerismo del dólar» , afirmaciones de que la desaparición del papel del dólar como moneda internacional dominante es inminente.
Así, los conservadores solían declarar que los déficits presupuestarios y la expansión monetaria acabarían con el estatus dominante del dólar. Hoy, los críticos de la administración Trump argumentan que la desaparición del dólar será una de las consecuencias nefastas de la irresponsabilidad y abuso de poder de Estados Unidos. Sea cual sea el lado del espectro político desde el que provengan estas afirmaciones, van acompañadas de declaraciones de que Estados Unidos sufrirá la pérdida de la posición del dólar como moneda dominante mundial. Y vaya que no es la primera vez de ataques como fue la posición francesa por año con el “Snake” y lo que expresara Valey Giscard del papel de esa moneda. A ello se suma, lo sucedido en el año 1971 con Nixon, en que el acuerdo de Bretton Woods de 1944 se rompió en su paridad con el oro, dando entrada a las monedas fiduciarias y a los “petrodólares”
¿Pero en rigor se pregunta Krugman: ¿corre el dólar un riesgo inminente de perder su estatus especial? Si pierde ese estatus, ¿será un golpe importante para los Estados Unidos?
Cree que la respuesta a ambas preguntas es negativa. Dado su comportamiento, Estados Unidos puede, en cierto sentido, merecer perder su estatus como propietario de la moneda dominante mundial. Pero la economía no es una obra moral. Se necesitaría más que un cambio en la denominación de la moneda de algunos pagos para que el petróleo desalojara al dólar de su posición líder. Y, en cualquier caso, la posición privilegiada del dólar en los mercados globales importa mucho menos de lo que mucha gente imagina. Y eso se ha visto a lo largo de los años como moneda de refugio y con el sistema Swift, el que ya ha sufrido cambios y tiene su competencia, aunque aún exigua.
Y entonces Krugman anuncia que tratara este tema a la teoría y la evidencia sobre el papel internacional del dólar. Más allá del modo de pago, abordará los siguientes puntos:
- ¿Qué queremos decir con «monedas internacionales»?
- ¿Cuál es el papel internacional del dólar?
- ¿Qué explica el estatus especial del dólar?
- ¿Cuánto importa este estatus especial para el poder y la prosperidad de Estados Unidos?
- ¿Qué haría falta para destronar al dólar?
Estaremos pues atentos para este anuncio que en realidad es sumamente importante.



