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    Por: Eduardo Farah H. / Conversando con Hugo Chávez

    Hemos observado la reunión entre dos personas que aspiran a sentar en el sillón presidencial, con estupor hemos constatado que el señor Castillo quería retirarse de la reunión antes que llegara la invitada, señora Fujimori, además, hemos constatado todos los problemas que ha tenido que sortear la señora para poder llegar a ese intercambio de ideas con el señor Pedro Castillo.

    Nos llama la atención, que, conociendo al pueblo cajamarquino, un pueblo amable y servicial, encontremos gente que lo único que hacía era gritar y no dejar escuchar las ideas de la contendora del señor Castillo, una falta de educación en primer término y segundo, nada se gana haciendo todos esos derroches de mala educación, porque lo único que consiguen es crear aversión al oponente.

    El señor Castillo no se da cuenta que lo único que consigue con esta forma de comportarse es distanciamiento de las partes a una explicación pública alturada, ya que hoy en día no se puede esconder información, hay TV, teléfonos inteligentes, todos los sistemas que nos indican cual es nuestro comportamiento durante una intervención en una plaza pública y más allá de los insultos que el señor Castillo vierte contra la prensa, contra las personas que escuchan su intervención, contra los jóvenes que piensan de otra manera.

    Usted, señor Castillo, tiene que entender que nosotros, los viejos y los jóvenes de este país, no estamos dispuestos a cambiar nuestros ideales, por más gritos que usted lance, porque lo único que usted demuestra es falta de educación, no se olvide que el derecho de uno termina donde comienza el derecho de otro.

    Como usted ha visto qué piensan los manipuladores como usted de los pobres, como ejemplo describo la declaración de Guaicaipuro Lameda Montero (excomandante en Venezuela): “Estábamos ahí, con motivos de que yo le había dicho al presidente Chávez que quería conversar con él sobre los problemas económicos y financieros que se le avecinan al país. Entonces él me dice perfecto, él con un cinismo enorme, con su cara bien lavada, como la de él, me dice caramba usted no ha comprendido la revolución, la revolución se trata de mantener a los pobres más pobres, pero con esperanza, porque los pobres son los que votan por nosotros, los pobres son los que nos dan el poder y mientras nosotros hacemos el discurso de la defensa de los pobres, no los podemos sacar a la clase media, porque dejan de ser pobres y pasan a ser nuestros enemigos, entonces, los pobres tienen como destino ser pobres hasta tanto nosotros hagamos la transformación cultural que se requiere en este país”.

    Nosotros, los que no manipulamos y decimos la verdad, nos estamos uniendo, vamos a conseguir que nuestros compatriotas nos escuchen y no se coman el populismo que usted trata de hacer a diario. Le digo algo más, no vamos a permitir que usted tome este país por asalto, aprenda a respetar y a tener modales.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Hemos observado la reunión entre dos personas que aspiran a sentar en el sillón presidencial, con estupor hemos constatado que el señor Castillo quería retirarse de la reunión antes que llegara la invitada, señora Fujimori, además, hemos constatado todos los problemas que ha tenido que sortear la señora para poder llegar a ese intercambio de ideas con el señor Pedro Castillo.

    Nos llama la atención, que, conociendo al pueblo cajamarquino, un pueblo amable y servicial, encontremos gente que lo único que hacía era gritar y no dejar escuchar las ideas de la contendora del señor Castillo, una falta de educación en primer término y segundo, nada se gana haciendo todos esos derroches de mala educación, porque lo único que consiguen es crear aversión al oponente.

    El señor Castillo no se da cuenta que lo único que consigue con esta forma de comportarse es distanciamiento de las partes a una explicación pública alturada, ya que hoy en día no se puede esconder información, hay TV, teléfonos inteligentes, todos los sistemas que nos indican cual es nuestro comportamiento durante una intervención en una plaza pública y más allá de los insultos que el señor Castillo vierte contra la prensa, contra las personas que escuchan su intervención, contra los jóvenes que piensan de otra manera.

    Usted, señor Castillo, tiene que entender que nosotros, los viejos y los jóvenes de este país, no estamos dispuestos a cambiar nuestros ideales, por más gritos que usted lance, porque lo único que usted demuestra es falta de educación, no se olvide que el derecho de uno termina donde comienza el derecho de otro.

    Como usted ha visto qué piensan los manipuladores como usted de los pobres, como ejemplo describo la declaración de Guaicaipuro Lameda Montero (excomandante en Venezuela): “Estábamos ahí, con motivos de que yo le había dicho al presidente Chávez que quería conversar con él sobre los problemas económicos y financieros que se le avecinan al país. Entonces él me dice perfecto, él con un cinismo enorme, con su cara bien lavada, como la de él, me dice caramba usted no ha comprendido la revolución, la revolución se trata de mantener a los pobres más pobres, pero con esperanza, porque los pobres son los que votan por nosotros, los pobres son los que nos dan el poder y mientras nosotros hacemos el discurso de la defensa de los pobres, no los podemos sacar a la clase media, porque dejan de ser pobres y pasan a ser nuestros enemigos, entonces, los pobres tienen como destino ser pobres hasta tanto nosotros hagamos la transformación cultural que se requiere en este país”.

    Nosotros, los que no manipulamos y decimos la verdad, nos estamos uniendo, vamos a conseguir que nuestros compatriotas nos escuchen y no se coman el populismo que usted trata de hacer a diario. Le digo algo más, no vamos a permitir que usted tome este país por asalto, aprenda a respetar y a tener modales.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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