1 de abril de 2026

|

Lima: Cargando...

Por: Ernesto Morales Erroch // León XIV y su política internacional

El mensaje del PAPA León XIV (19/05/25), recogido en diversos medios internacionales, como Vatican News, señala los lineamientos de lo que será la política internacional del Vaticano bajo su liderazgo. Medios y analistas se centrar en las aristas de promover dialogo y desarme. Eso es insuficiente y distorsiona el mensaje. Para entender la continuidad de la política internacional de la Iglesia católica, y lo nuevo que aportará León XIV, discutiremos los lineamientos del estado vaticano en las últimas cuatro décadas.

San Juan Pablo II (1978-2005), vivió el entorno mundial marcado por el sistema bipolar (Capitalismo – Comunismo), en transición a la hegemonía occidental liderada por EE.UU. En su papado impulso una serie de reformas, aumentando sustantivamente el número de cardenales; predicando lo fundamental de enfrentar a sistemas totalitarios (fascistas, comunistas) pues son deshumanizantes al destruir la naturaleza individual del ser humano, vicio en el cual incurre el socialismo; confrontar al capitalista egoísta, personalista, acumulador de riqueza y exhibicionista, para apoyar al capitalista que promueve el desarrollo personal y la solidaridad. Fomentó acercamiento y comunión con judíos, llamándolos hermanos mayores de la fe y condenando el antisemitismo, musulmanes, besando el Corán afirmando que los creyentes de Alá son cercanos a los cristianos, con cristianos ortodoxos, a través de acercarse a los patriarcas Teoctist de Rumania, Bartolomé I de Constantinopla (Estambul), y Alexis II (Moscú) de Todas las Rusias.

El 2005 fue electo Benedicto XVI como nuevo PAPA. Con él se asentaron las reformas y lineamientos de San Juan Pablo II. Propuso, a través de la figura de San Buenaventura, acercarse a los cristianos orientales, a las Iglesias cristianas de confesión clásica, como él denominaba a luteranos, calvinistas, etc. Siguiendo a Benedicto XV, quien rechazo la Primera Guerra mundial, promovió la paz justa y duradera sostenida en la fuerza moral del derecho, el desarme equilibrado y controlado, así como el arbitraje de controversias.

Casi una década después, en el 2013, fue electo PAPA Francisco. Él combinó la urgente reforma interna, ante la evidencia de miembros del clero en acciones contra la dignidad de las personas, con dar impulso a lo realizado por San Juan Pablo II, sumando el nuevo entorno signado por la Globalización: aumento de católicos y conflictos en África y Asia, rechazar la guerra y la proliferación nuclear, incentivando el buen trato al migrante y la unidad que no anula las diferencias.

Entonces en León XIV es posible identificar continuidades y novedades. En lo primero, promover paz y desarme, siendo instrumento esencial el acercamiento con las Iglesias cristianas (protestantes, ortodoxos, etc.), judíos y musulmanes; el rechazo al socialismo, la crítica al capitalismo y el llamado al buen capitalista solidario. En lo segundo, una mezcla entre antigua tradición vaticana, al aceptar el pedido de la jefa del gobierno italiano, Georgia Meloni, para que el Vaticano sea sede de negociaciones de paz ente Ucrania y Rusia. Sobre todo, proyectar a la Santa Sede como centro neurálgico de la política internacional, como el lugar donde los lideres de los pueblos se reúnan a negociar.

¿Alguna atingencia?, si, que la política pontificia no debiera ser usada por quienes promueven el desarme irresponsable, recordemos que la doctrina de la Iglesia católica reconoce el derecho a la legítima defensa de la persona y la sociedad, así como el uso de la fuerza para garantizar la paz.

(*) Gestor en Conflictos, Seguridad y Desarrollo

Scroll al inicio