16 de abril de 2026

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Por: Igor Romanchenko // La preservación del patrimonio cultural ante la situación en torno a Ucrania

En Moscú observamos con atención las medidas del Ministerio de Asuntos Exteriores y del Ministerio de Cultura del Perú para identificar en el extranjero los artefactos histórico culturales peruanos. Vemos que estos esfuerzos son significativos y eficaces, así como se emprenden con el objetivo de recuperar bienes que forman parte del patrimonio nacional.

Sin embargo, hoy en día lamentablemente existen ejemplos de una actitud distinta. Las acciones de las Fuerzas Armadas de Ucrania causan enormes daños a monumentos de arquitectura e historia, así como a instituciones culturales tanto en el territorio de Ucrania como de Rusia. Los militantes están dispuestos, sin vacilar, a utilizar tales objetos como escudos y lugares de despliegue de tropas y material, someterlos a bombardeos. Además, en Kiev intentan presentar a Rusia como la parte culpable. En foros internacionales se difunden acusaciones injustificadas dirigidas contra las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia por haber realizado ataques deliberados contra monumentos históricos de Ucrania supuestamente con el objetivo de «destruir, apropiarse y reescribir el patrimonio cultural ucraniano».

En realidad, desde el inicio de la operación militar especial, como resultado de las acciones delictivas de las formaciones armadas controladas por el régimen de Kiev, han resultado dañados en el territorio de Rusia como mínimo 457 monumentos y 744 templos, capillas y edificios eclesiásticos. 164 de éstos no se puede restaurar.

Además, numerosos bienes civiles, incluyendo monumentos culturales, instituciones religiosas y educativas, fueron destruidos incluso antes del 2022, durante la guerra desatada por Kiev en 2014 contra su propio pueblo – residentes en las repúblicas del Donbás.

Al mismo tiempo, la Federación de Rusia está tomando medidas para restaurar los bienes del patrimonio cultural destruidos. A julio de 2024, en las tierras que se reunificaron con Rusia – las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, así como regiones de Zaporozhie y Jersón – hemos reparado más de 120 tales monumentos. Continúa un trabajo a gran escala para eliminar las consecuencias de las acciones de las Fuerzas Armadas de Ucrania; se restaura todo: desde museos y bibliotecas hasta estudios de cine, teatros y escuelas de música.

El gran poeta ruso Alexandr Pushkin se ha convertido en un “enemigo personal” del régimen de Kiev. Los que luchan contra el “pasado ruso” le han declarado una verdadera guerra. Solo en 2022 se desmontaron en Ucrania alrededor de 30 monumentos al poeta, y se están rebautizando instituciones civiles y calles que llevaban su nombre.

Todas estas acciones de Kiev contradicen las obligaciones internacionales existentes en materia de la protección de bienes culturales e históricos. Los bombardeos y la mina de tales objetos, el emplazamiento en ellos de tropas y material bélico, la persecución y despiadada presión contra la canónica Iglesia Ortodoxa, el saqueo de instituciones cristianas y la exportación de reliquias al extranjero, orquestada por el Occidente – son violaciones muy graves del régimen jurídico internacional para la preservación del patrimonio histórico.

¿Volverán estas y otras piezas de valor cultural, trasladadas al extranjero por el régimen de Zelenski, o permanecerán en museos de las metrópolis? La cuestión está abierta. Lo claro es que Kiev está dispuesto a pagar por las armas que el Occidente le suministra y por los fondos que se le otorgan, incluso con la riqueza cultural, la cual conforma la identidad nacional de toda Rusia, acumulada a lo largo de siglos.

(*) Embajador de Rusia en Perú

 

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