Por: Iván Pedro Guevara Vásquez / La suerte estaba echada

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Por: Iván Pedro Guevara Vásquez

Por: Iván Pedro Guevara Vásquez / Con 78 votos en contra de la vacancia, 32 a favor y 15 abstenciones el 18 de setiembre de 2020 se mandó al archivo en el Congreso de la república la moción de vacancia contra el actual Presidente del Poder ejecutivo y Presidente constitucional de la república, Martín Vizcarra Cornejo.

Con la declaración de improcedencia de la medida cautelar por parte del tribunal Constitucional para suspender la votación y debate de la vacancia presidencial, que había presentado el Poder ejecutivo, la suerte estuvo echada para el Presidente de la república: tenía que ir el viernes 18 de setiembre de 2020 al Pleno del Congreso de la república.

No se trataba de un tener que ir como obligación jurídica, sino de un tener que ir como obligación política, porque en esa sesión tenía que encontrarse una solución política.

No se trataba de ir a una audiencia judicial. el rol del abogado en ésta (en las Cortes de justicia) es fundamental; pero el papel del abogado en una sesión congresal de vacancia presidencial era y es en realidad secundario. el círculo de asesores del Presidente se supone que lo sabían, por lo que no se entiende el aire de misterio y de sorpresa que rodeó el día de la votación y debate de la moción, con unos medios de comunicación televisivos que, a diferencia de otras oportunidades, no atinaban a dar con la “exclusiva” de si el Presidente del país iba o no ir personalmente a la sede del Parlamento.

La política es el arte y la ciencia de gobernar, de conducir y de dar soluciones en el marco de un interés general de la nación. Por eso el día del debate de la vacancia era en realidad la prueba de fuego del actual Presidente del Poder ejecutivo. Y las pruebas de fuego no se deben de evitar, sino de afrontar y asumir de la manera más inteligente y humana posible.

Parafraseando al Julio César histórico, cuando cruzaba el rubicón y se enfrentaba al destino: “la suerte estaba echada”.

No tenía que haber misterio alguno en que si iba a ir o no a la sede del Congreso. Políticamente era el momento ideal para ver de qué estaba hecho nuestro Presidente.

No era necesario que lleve papeles en donde una de las implicadas en los audios se desdecía de ciertas sindicaciones. su argumento incurrió en un juridicismo impropio para un discurso político, al referir que no habían pericias sobre los audios, y se contradijo a sí mismo cuando reconoció su voz en los audios.

Pero fue, asistió, y no importa tanto si lo hizo con o sin corbata debido al momento actual de pandemia. lo importante era que se encuentre una solución política; mas no ciertamente se debe pensar en perpetuar un cierto estado de cosas que enturbia el servicio público.

Es tiempo de dirigir el país hacia un mejor destino. El fin se justifica por los medios y no los medios se justifican por el fin.

(*) Abogado y analista político.

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