5 de agosto de 2026

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Lima: Cargando...

Por: Javier Ocampo Ponce / Mesas 900K: no hubo fraude

La sensación de fraude tras lo acontecido en la primera ronda electoral, sentimiento parecido que nos albergó en las elecciones del 2021, nos llevó a la conclusión personal de que había que hacer “algo más” para asegurar el triunfo en segunda vuelta de la candidata del Partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori.

Soy de los que coinciden con que el pésimo candidato de Renovación Popular fue víctima directa de una lumpenesca maniobra urdida por sectores izquierdistas infiltrados en los órganos electorales. Pero, si algo positivo tuvo López Aliaga fue llamar la atención sobre la votación en las ahora famosas mesas 900K.

Las mesas de sufragio de la serie 900 mil fueron instaladas por la ONPE en centros poblados alejados de las ciudades. Su finalidad, supuestamente, era facilitar el ejercicio del derecho al voto de sus ciudadanos. Las mesas fueron habilitadas el 2006 (449) para comicios municipales, pero nadie había notado su existencia. Hoy, suman más de 4,700 mesas de votación que representan un aproximado de 1,175,000 votos, número suficiente para ganar cualquier elección.

Había decidido emprender una aventura en solitario para ser personero en una de esas terribles mesas 900K. Quiso la casualidad que pudiera animar a dos apreciados amigos ingenieros, Juan Ramírez y Miguel Mansilla, para que me acompañen. Nuestra síntesis de pensamiento daría, luego, lugar a uno de los viajes más productivos que hayamos tenido, políticamente hablando.

Ese “algo más” me llevó a convocar a amigos y simpatizantes fujimoristas a sumarse a nuestra “aventura”, la positiva respuesta me entusiasmó más. El ahora ministro de Salud, Luis Dyer, en su calidad de Jefe de Personeros nos alentó a perseverar, “suena bien” expresó inicialmente. Luego me indicaría que era necesario ir a la región Apurímac.

Para fines de mayo cerca de 250 fujimoristas de Lima, Ica y Ancash, en su mayoría con recursos propios, estaban listos para viajar más de 1,000 kilómetros y ejercer la labor de personeros de Fuerza Popular en número similar de las Mesas 900K.

Conversando con fujimoristas de Tambobamba comprendí que no hubo fraude en la votación de las mesas 900K. Lo que sucedió en la gran mayoría de esas mesas es que se ejerció el “Voto Comunitario”, es decir que los ciudadanos pobladores de esas comunidades andinas y nativas, por más que no estuvieran de acuerdo, habían obedecido el mandato del jefe de la comunidad.

Por más de 25 años esos centros poblados han padecido el olvido del Estado y los partidos políticos. Los únicos que se han acercado sibilinamente a ellos fueron representantes de ONGs izquierdistas o dirigentes de organizaciones radicales de izquierda, quienes a cambio de ciertas prebendas y/o promesas lograban el favor del jefe de la comunidad.

Será menester que el Congreso legisle al respecto, para que se anulen esas mesas y se establezca una mejor y más transparente propuesta para salvaguardar los votos libres de los ciudadanos del Perú.

Por último, quiero agradecer a Carlos Linares, director de La Razón, por abrirme las páginas del diario como columnista colaborador.

(*) Periodista. Ex Secretario Nacional de Comunicaciones Partido Nueva Mayoría. Militante Fuerza Popular

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