Hacen bien los ministros del gobierno de Keiko Fujimori en salir a denunciar, ante la opinión pública, el real estado de cosas de la administración pública herencia de los sucesivos e ineficientes gobiernos izquierdistas de los últimos 25 años desde Paniagua hasta Balcazar con la excepción del segundo gobierno de Alan García.
Están en su derecho y deber de dar a conocer al país lo que están haciendo y cómo lo están haciendo. Keiko, tal como lo hiciera su padre Alberto Fujimori, está imprimiendo un nuevo ritmo de gobierno, distinto al anquilosamiento de las anteriores administraciones, siendo bien secundada por la mayoría del Gabinete Ministerial. “Serán más días de la semana los que pase fuera de Palacio de Gobierno”, aseveró.
Si bien es cierto, el resultado de esas intervenciones tiene el apoyo ciudadano reflejado en las últimas encuestas que posesionan a la mandataria con un sólido 60 % de apoyo popular, no todas las intervenciones han sido del todo plausibles, ni todos los nombramientos han sido bien entendidos. Estamos yendo bien, pero podríamos ir mejor, tiempo al tiempo.
“La Fuerza del Orden” fue el lema de campaña que llevó a la presidente Fujimori al triunfo electoral y varios de sus ministros vienen cumpliendo con esa oferta.
Es importantísimo que el ministro de Salud inspeccione y empiece a corregir la pésima administración del sector encargado de velar por el bienestar ciudadano. Sin ser videntes, estamos seguros que cuando se visite los “desmadres” de los gobiernos regionales de izquierda en provincias, las sorpresas serán mayores.
Cancillería ya nos sacó del entuerto creado por la metiche mandataria mexicana Sheinbaum. Por último, no debiéramos gastar más tinta en sobrevalorados personajes que no son nada frente a los intereses del país.
El titular del MEF solventó, en su primera conferencia de prensa, las inquietudes de los agentes económicos poniendo énfasis en lo que será su gestión, donde la búsqueda de una mayor productividad es la piedra angular.
La titularidad del ministro de Transportes y Comunicaciones es una garantía de honestidad en la gestión, una presencia que los últimos gobiernos ni soñarían mostrar. Con esa designación la mandataria Fujimori manda un mensaje claro.
La ciudadanía ve con buenos ojos que se informe, de boca del propio ministro, sobre el inmenso grado de intrusión de los sectores caviares e izquierdistas en el Ministerio de Cultura.
Si la cabecilla caviar, quien funge todas las mañanas de líder de la izquierda dictándoles cómo hacer política de obstrucción al gobierno, siente un gran escozor al ver a Keiko Fujimori agradecer en redes el masivo cariño del pueblo peruano, apoyándolos al mencionar la procedencia de sus trabajos artesanales y artísticos, quiere decir que el gobierno está haciendo bien las cosas.
Finalmente, debo confesar que es una delicia ver programas políticos de los enemigos del fujimorismo donde gastan palabras y lágrimas para tratar de deslegitimar al gobierno. Envidia y rabia trasuntan en cada uno de ellos. La Segunda Terraza y el Quinto Círculo del Dante los esperan.
(*) Periodista. Ex Secretario Nacional de Comunicaciones Partido Nueva Mayoría. Militante Fuerza Popular




