Por: Javier Valle Riestra / Delincuentes sin traición

por | Feb 15, 2021 | Sin categoría

Excúsenme si hablo más de historia que de política, pero es que a mis noventa años quiero dejar una lección contra los malos gobernantes. Tuvimos un virrey recién llegado a nuestro país que dijo “este cargo es muy desequilibrado, se entra bajo palio y se sale con la Residencia”. Pienso que lo mejor sería entrar con el “juicio de la residencia y salir bajo palio”.

A lo largo de los siglos XIX y XX no ha habido ningún gobernante que haya sido acusado y procesado por traición. En el s. XIX el único acusado de traidor fue el general Mariano Ignacio Prado; pero la causa fue sobreseída. En el s. XX, bajo la denominada República Aristocrática, ninguno de los jefes de Estado fue tachado ni llevado por ese cargo a los tribunales.

Nuestros presidentes de esa etapa fueron López de Romaña, Candamo, Calderón, Pardo, Billinghurst y Augusto B. Leguía, quien tuvo dos mandatos seguidos y en el que sí tuvo problemas fue en su gobierno que duró once años, de 1919 a 1930, terminando en la penitenciaría, donde murió acusado de delitos contra el patrimonio; y si hay algún culpable fue su hijo.

Después vinieron Sánchez Cerro -asesinado con justicia por Abelardo Mendoza Leyva-, Benavides, Prado, Bustamante, Prado, Odría, Pérez Godoy, Lindley, Belaunde Terry, Velasco Alvarado, Morales Bermúdez, García, Fujimori, Paniagua, Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra, recibieron algunos epítetos como “dictador”, “autócrata” y hasta “asesino”, como Sánchez Cerro ejecutor del fusilamiento de cientos de apristas en Trujillo en 1932.

En el s. XIX, retrocedo, en plena guerra con Chile (1879) el presidente Mariano I. Prado regresó de Arica y con la venia del Congreso marchó al extranjero con una comitiva para traer buques y armamento, recibiendo tres mil libras esterlinas para gastos de comisión. No se sabe si cumplió.

El vicepresidente La Puerta fue depuesto por senil, sumariamente. Fue reemplazado por Don Nicolás de Piérola, quien enfrentó la derrota, tachado de errores militares. Pero fue honradísimo y luego el mejor presidente del Perú, adorado por las masas de 1899 a 1900.

Hacía tiempo que funcionaba en el Perú el sistema de los bancos y la traslación de fondos en gran cantidad del país al exterior. Por eso, Don Mariano injustamente fue privado de la ciudadanía peruana la que recuperó en 1886, llegando a ser presidente de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia y Defensores Calificados de la Patria (1890-1896).

Después de esto y ya muerto Prado se le calificó Prócer de la independencia por Ley 10023 (1944). Historiadores como Basadre, Paz Soldán y Sir Clements Markam han dicho que el viaje de Ignacio Prado fue impertinente, eximiéndolo, empero, del cargo de traición.

En este índex no he mencionado al siniestro Fujimori del que se debe decir con justicia que fue un autócrata siniestro, violador de la Constitución, protagonista de latrocinios, por lo cual está bien condenado a veinticinco años. Pero traidor no fue. Basta con los cargos que lo tienen aherrojado.

(*) Jurista, exsenador y exconstituyente de la República.

(*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.


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