Por: Javier Valle- Riestra / El caos anárquico

por | Nov 14, 2021 | Opinión

El caos político y la anarquía gubernamental continúa y no parece encontrar un rumbo o destino para recuperar la confianza del Perú en el futuro; por eso, un verdadero caudillo, Don Nicolás de Piérola, dijo frases aplicables al Perú de hoy, en su notable discurso del 19 de junio de 1904:

La causa de los males públicos está encerrada en esta fórmula terrible: instituciones hombres y cosas, todo ha sido falsificado, no son verdad aquí. El Pueblo peruano sabe que llevo en el corazón sus intereses; que sufro con sus dolores y aliento sus esperanzas; que no tengo otro móvil que servirle; y cuando el mal ahoga o el peligro arrecia viene a mí”.

Basadre nos recuerda que muchas fueron las advertencias cívicas de Piérola, entre 1903 y 1912; para sus partidarios eran elocuentes y una verdad bíblica. El historiador más representativo de nuestra República reflexionaba ucrónicamente: profundo error el del civilismo al no dejar que Piérola volviera al poder; hubiera habido eficiencia y honradez en la administración; y la opinión se hubiese envenenado menos, pues, entonces, fue cuando se acendró el odio a la ‘argolla’ reaccionaria y plutocrática. La postergación de Piérola dio origen al advenimiento de Leguía, a la reacción demagógica de Billinghurst en 1912, y fue también el antecedente lejano de la crisis de 1919 a 1930 (Cfr. Basadre, “Perú: Problema y Posibilidad”. pag. 153-154).

II

Uno de los problemas actuales es que el “Congreso” aprobó y promulgó, por insistencia, la Ley 31355, “que desarrolla el ejercicio de la cuestión de confianza regulada en el último párrafo del artículo 132 y en el artículo 133 de la Constitución Política del Perú”. El Parlamento rechazó las observaciones del Poder Ejecutivo, conforme al mecanismo previsto en el artículo 108 de la “Constitución” de 1993. Vaticino que el Tribunal Constitucional anulará esa ley porque esa norma, por la vía del “desarrollo” o de interpretación del texto constitucional, pretende una reforma a la Constitución restringiendo las facultades que tiene el Presidente del Consejo de Ministros para plantear ante el Congreso una cuestión de confianza a nombre del Consejo. Esa ley, limita, recorta, las facultades del Poder Ejecutivo para plantear cuestión de confianza sobre cualquier asunto.

III

El excelente trabajo de Oscar Díaz Muñoz, “La Moción de Censura en el Perú”, aporta una copiosa información sobre la censura y el voto de confianza o de investidura al gobierno, que deberían leer los intonsos parlamentarios y los politicastros de Pedro Castillo. Díaz Muñoz refiere que la investidura es la atribución que tiene el Parlamento de otorgar un voto de confianza, al Primer Ministro o a su gabinete, antes de comenzar a gobernar –agrego yo, como sucede en el Perú desde la Ley del 4 de noviembre de 1856, que estableció el Consejo de Ministros, y decía: “No merece la confianza pública el Ministro contra quien emitan las Cámaras un voto de censura”.

IV

La censura, dice el citado autor, es el instrumento con que cuenta el Parlamento para hacer efectiva la responsabilidad política del Gobierno, pieza clave del parlamentarismo. Y, la cuestión de confianza, es la pérdida de fe parlamentaria frente a los ministros que se hace efectiva mediante la censura propuesta por los congresistas; y, también, cuando el Gobierno desee verificar si cuenta con la confianza del Congreso, puede plantearse cuestión de confianza, sea por un ministro o por el gabinete en pleno, comprometiendo su cargo en la aprobación, por parte de la Asamblea, de su programa o un acto específico de su gestión política. La consecuencia de la censura, es la renuncia del ministro; la perdida de la confianza produce, también, su dimisión o la crisis del gabinete ministerial conforme lo establece el artículo 133 de la actual Constitución.

V

Insisto, debemos mantener el balance de poderes, tal como ha interpretado el Tribunal Constitucional (STC Exp.0006-2018-PI/TC), en la cuestión de confianza; de manera abierta, por cualquier asunto, que busque el respaldo político del Congreso. Efectivamente, el Perú está en crisis, sus instituciones están quebradas, no hay líderes, ni caudillos, en el nefasto régimen actual. Esperemos que un futuro cercano nos deshaga de la gentuza gobernante.

(*) Jurista, exconstituyente, exdiputado y exsenador de la República.