Por: Javier Valle Riestra / El ocaso de los Parlamentos

por | Mar 14, 2021 | Sin categoría

Para que se vea como nuestra historia es pendular, de corsi e ricorsi, paso a ocuparme de lo que vendrá en las próximas elecciones de abril. Los Parlamentos sufren una gran depredación. Pero singularmente el nuestro padece de un gran desprestigio.

He pertenecido a Asambleas en las que han estado Haya de la Torre, Sánchez, Heyssen, Cox, León de Vivero, Prialé, por el APRA; Polar, Ramírez del Villar, Aramburu, por el PPC; Ulloa, AP; Del Prado, PCP; o senadores vitalicios como Fernando Belaunde Terry y José Luis Bustamante y Rivero. Ese tipo de gente ya no está en las ágoras parlamentarias porque el país está en decadencia intelectual. Lo que mejor produjimos en historia, literatura, derecho, política, fue la generación del Centenario y la del Conversatorio Universitario (1921): Jorge Basadre, Raúl Porras Barrenechea, Jorge Guillermo Leguía, Manuel Abastos, Haya.

Lo posterior solo son riachuelos desprendidos de nevados de las cumbres. Por eso no tenemos grandes líderes ni grandes historiadores, ni grandes novelistas, la excepción es Vargas Llosa, aunque no ha logrado superar el impacto social de “El Mundo es ancho y ajeno”.

Esa crisis se refleja en el Parlamento de hoy. Y han nacido los “popys” que sólo sirven para la denuncia y la persecución calumniosa e irresponsable. No son para debates. No tienen ideas. No tienen cultura. Para ellos un artículo titulado “Técnica Democrática del Golpe de Estado” es golpista. Olvidan que viene de un libro de Curzio Malaparte, escrito en 1920. Están como los soplones que encarcelaban en los días de Benavides a quienes tenían en sus bibliotecas el libro de Ortega y Gaset “La Rebelión de las Masas”.

Y aunque la morralla de hoy no vuelva al Parlamento, el unicameralismo por su estructura genética y su origen electoral seguirá pariendo figuras y figurones pigmeos. Los mismos del totalitarismo fujimorista. Los mismos del totalitarismo toledano. Inquisidores de los últimos años que solo han servido para denuncias escandalosas e inciertas. Existen factores políticos y jurídicos que menguan al Parlamento, como lo he repetido muchas veces, y que exigen la restauración de un bicameralismo funcional.

Es decir, unas cuatro quintas partes elegidas por el pueblo en distrito electoral departamental y en distrito electoral nacional, con una quinta parte elegida indirecta e irrevocablemente por los Colegios de Abogados, las universidades y Facultades de Derecho, por el capital nacional y extranjero, Fuerzas Armadas, la pequeña empresa nacional, etc.

El Parlamento ya no es el primer poder de Estado; no es un Parlamento = Derecho = Ley. No tiene el monopolio de la ley. Existen Decretos de Urgencia; Facultades delegadas. El Presidente puede celebrar o ratificar tratados o adherir a éstos sin el requisito de aprobación previa por el Congreso. Salvo en materia de Derechos Humanos, soberanía, Defensa, obligaciones financieras.

Finalmente, se distingue el dominio de la ley a cargo del Parlamento y del reglamento a cargo del Gobierno; esta decadencia, lo recuerda Delgado Guembes, que desde 1980 al 5 de abril de 1992 se dieron 15,148 normas, correspondiendo 85.5% al Ejecutivo (Decretos Supremos y Decretos legislativos).

Y sumada la proporción de leyes sancionadas que nacen de una iniciativa del Gobierno (45%) se concluye que el 90% de la producción normativa es atribuible al Ejecutivo y solo el 10% al Parlamento; que además produce normas que terminan invalidadas por el Tribunal Constitucional, el que empero es un papel mojado en tinta infinitas veces.

Por eso repito aquí, porque parece para hoy, lo dicho por Manuel González Prada, en 1906, sobre nuestros legisladores, sobre nuestros “popys” y “aneles” centenarios:

“Cuando transcurran los tiempos, cuando nuevas generaciones divisen las cosas desde su verdadero punto de mira, las gentes se admirarán de ver cómo pudo existir nación tan desdichada para servir de juguete a bufones y criminales tan pequeños.”

(*) Jurista, exconstituyente y excongresista de la República.

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