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    Por: Javier Valle Riestra / Haya o no Haya

    Víctor Raúl Haya de la Torre nació el 22 de febrero de 1895. Desde que tuvo vida universitaria fue un arengador de multitudes. En 1922 luchó con Manuel Seoane Corrales, futuro líder del APRA, para introducir la Reforma Universitaria. Quisieron establecer una universidad desfeudalizada. El apogeo de esa posición dirigida por Víctor Raúl se concretó el 23 de mayo de ese año 23, en que la oligarquía traficando con sentimientos religiosos pretendía consagrar el Perú al Corazón de Jesús.

    Como consecuencia de su actitud fue arrestado y expulsado del Perú por el régimen Leguiista. Volvió en 1931 y ese año fue candidato a la Presidencia de la República, enfrentándose, en los comicios del 11 de octubre de ese año, al triunfante cachaco militarista Luis Miguel Sánchez Cerro, quien sería asesinado meses después por el compañero Abelardo Mendoza Leiva y éste fue muerto en el acto de eliminar a Sánchez Cerro el 30 de abril de 1933.

    El dictador inició una intransigente dictadura. El nueve de enero de 1933 el Congreso aprobó una ley de emergencia a la cual siguió la persecución culminada con el desafuero de 23 diputados apristas en noviembre de 1932 y su inmediato destierro; incluso vinieron los fusilamientos so pretexto de la revolución de Trujillo. La noticia de la derrota electoral la recibe Haya en Trujillo donde proclama:

    “¡No estamos perdidos!… Yo afirmo que estamos más fuertes que nunca, porque gobernar no es mandar, no es abusar, no es convertir el poder en tablado de todas las pasiones inferiores, en instrumento de venganza, en cadalso de libertades; gobernar es conducir, es educar, es ejemplarizar, es redimir. Y eso no lo harán jamás quienes van al poder sin título moral, quienes carecen de la honradez de una inspiración superior, quienes capturan el Estado como botín de revancha…” [discurso pronunciado en Trujillo el 8 de diciembre de 1931]

    II.

    Víctor Raúl era hijo de los primos terceros Raúl Edmundo Haya y de Cárdenas y Zoila María de la Torre y de Cárdenas, ambos pertenecientes a familias aristocráticas venidas a menos económicamente. El 12 de julio de 1895, el vástago primogénito fue bautizado por su tío abuelo José Antonio de Cárdenas, Dean de la Catedral de Trujillo. Apadrinaron ese sacramento otros dos tíos suyos: Carlos A. Washburn y Salas de la Torre, futuro Ministro del Presidente José Pardo (1904-1908) y Ana Lucia de la Torre y de Cárdenas, quien en 1907 contrajo nupcias con el millonario Marcial Acharán, filántropo chileno residente en Trujillo desde antes de la Guerra del Pacífico.( ).

    III.

    La vida de Haya de la Torre fue desde que volvió al Perú, y singularmente cuando fue Jefe del Partido Aprista, un agitador de conciencias para desfeudalizar la universidad y al país. Todo eso culminó, como ya dije supra, el 23 de mayo de 1923. Haya, encarcelado por Leguía, fue a las pocas semanas exiliado del Perú. Volvería en 1931 ya fundada el APRA el 7 de mayo de 1924 en México. Fue una lucha radical contra la plutocracia y el régimen de los engalonados.

    IV.

    Pero el Perú del siglo XX y del siglo XXI está influido por Haya de la Torre. Es verdad que el APRA está hoy acéfala pero en poco tiempo aparecerá un caudillo que la lleve a su destino. Víctor Raúl nos ha dejado un mensaje permanente:

    “Juré dedicar mi vida al servicio de mi pueblo y lo estoy cumpliendo. Ser puro, ser siempre un desinteresado defensor de lo que yo creo que son mis ideales salvadores del Perú. Y he cumplido. Mi lucha es y ha sido dura porque soy pobre y he mantenido la dignidad de mi pobreza. Mi única aspiración desinteresada y legítima ha sido y es demostrar al pueblo y a la juventud peruana que sí es posible salvar a la Patria por un camino de auténtica renovación moral en el más elevado y constructivo sentido del concepto.”

    Yo, nonagenario, vuelvo a insistir que la imagen de Haya será nuestro tutor hoy, mañana y siempre.

     (*) Jurista, exconstituyente y exsenador de la República.

    1 Chang-Rodriguez: “Pensamiento y acción en González Prada, Mariátegui y Haya de la Torre”, Fondo Editorial PUCP, 2012. p. 273.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    Víctor Raúl Haya de la Torre nació el 22 de febrero de 1895. Desde que tuvo vida universitaria fue un arengador de multitudes. En 1922 luchó con Manuel Seoane Corrales, futuro líder del APRA, para introducir la Reforma Universitaria. Quisieron establecer una universidad desfeudalizada. El apogeo de esa posición dirigida por Víctor Raúl se concretó el 23 de mayo de ese año 23, en que la oligarquía traficando con sentimientos religiosos pretendía consagrar el Perú al Corazón de Jesús.

    Como consecuencia de su actitud fue arrestado y expulsado del Perú por el régimen Leguiista. Volvió en 1931 y ese año fue candidato a la Presidencia de la República, enfrentándose, en los comicios del 11 de octubre de ese año, al triunfante cachaco militarista Luis Miguel Sánchez Cerro, quien sería asesinado meses después por el compañero Abelardo Mendoza Leiva y éste fue muerto en el acto de eliminar a Sánchez Cerro el 30 de abril de 1933.

    El dictador inició una intransigente dictadura. El nueve de enero de 1933 el Congreso aprobó una ley de emergencia a la cual siguió la persecución culminada con el desafuero de 23 diputados apristas en noviembre de 1932 y su inmediato destierro; incluso vinieron los fusilamientos so pretexto de la revolución de Trujillo. La noticia de la derrota electoral la recibe Haya en Trujillo donde proclama:

    “¡No estamos perdidos!… Yo afirmo que estamos más fuertes que nunca, porque gobernar no es mandar, no es abusar, no es convertir el poder en tablado de todas las pasiones inferiores, en instrumento de venganza, en cadalso de libertades; gobernar es conducir, es educar, es ejemplarizar, es redimir. Y eso no lo harán jamás quienes van al poder sin título moral, quienes carecen de la honradez de una inspiración superior, quienes capturan el Estado como botín de revancha…” [discurso pronunciado en Trujillo el 8 de diciembre de 1931]

    II.

    Víctor Raúl era hijo de los primos terceros Raúl Edmundo Haya y de Cárdenas y Zoila María de la Torre y de Cárdenas, ambos pertenecientes a familias aristocráticas venidas a menos económicamente. El 12 de julio de 1895, el vástago primogénito fue bautizado por su tío abuelo José Antonio de Cárdenas, Dean de la Catedral de Trujillo. Apadrinaron ese sacramento otros dos tíos suyos: Carlos A. Washburn y Salas de la Torre, futuro Ministro del Presidente José Pardo (1904-1908) y Ana Lucia de la Torre y de Cárdenas, quien en 1907 contrajo nupcias con el millonario Marcial Acharán, filántropo chileno residente en Trujillo desde antes de la Guerra del Pacífico.( ).

    III.

    La vida de Haya de la Torre fue desde que volvió al Perú, y singularmente cuando fue Jefe del Partido Aprista, un agitador de conciencias para desfeudalizar la universidad y al país. Todo eso culminó, como ya dije supra, el 23 de mayo de 1923. Haya, encarcelado por Leguía, fue a las pocas semanas exiliado del Perú. Volvería en 1931 ya fundada el APRA el 7 de mayo de 1924 en México. Fue una lucha radical contra la plutocracia y el régimen de los engalonados.

    IV.

    Pero el Perú del siglo XX y del siglo XXI está influido por Haya de la Torre. Es verdad que el APRA está hoy acéfala pero en poco tiempo aparecerá un caudillo que la lleve a su destino. Víctor Raúl nos ha dejado un mensaje permanente:

    “Juré dedicar mi vida al servicio de mi pueblo y lo estoy cumpliendo. Ser puro, ser siempre un desinteresado defensor de lo que yo creo que son mis ideales salvadores del Perú. Y he cumplido. Mi lucha es y ha sido dura porque soy pobre y he mantenido la dignidad de mi pobreza. Mi única aspiración desinteresada y legítima ha sido y es demostrar al pueblo y a la juventud peruana que sí es posible salvar a la Patria por un camino de auténtica renovación moral en el más elevado y constructivo sentido del concepto.”

    Yo, nonagenario, vuelvo a insistir que la imagen de Haya será nuestro tutor hoy, mañana y siempre.

     (*) Jurista, exconstituyente y exsenador de la República.

    1 Chang-Rodriguez: “Pensamiento y acción en González Prada, Mariátegui y Haya de la Torre”, Fondo Editorial PUCP, 2012. p. 273.

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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