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Viernes, Noviembre 27, 2020

Por: Jorge B. Hugo Álvarez / El falso republicano

Meta memorias de alan garcía (III)

Por: Jorge B. Hugo Álvarez / No veo en Alan García una expresión suprema del ideal estético. Tampoco la fuerza telúrica en sus pensamientos. Más puedo identificar: Debilidad, inconsistencias e incongruencias de tiempo y espacio en sus memorias. García escribiría piadosamente:

“Con el mismo énfasis leí La guerra civil española, de Hugh Thomas, y sufrí por la caída de la República ante la alianza de las tropas moras con los aviones alemanes y la soldadesca de Mussolini. Era la República, moralmente superior a la monarquía; era la civilidad humilde ante la riqueza, era la palabra desnuda de Cristo contra la pompa arzobispal; eran los overoles descoloridos contra el uniforme.Después, claro, he conocido los datos que afirman que el triunfo del Frente Popular de 1936 nació, posiblemente, del fraude en el escrutinio, y supe del enorme desorden de las izquierdas; estudié el estúpido asesinato de Calvo Sotelo (…) la horrenda masacre de Paracuellos de Jarama, donde llevaron a los presos de la derecha madrileña para masacrarlos por miles, y yo, republicano, he visitado sus cruces y he orado por ellos”. (p. 15).

Entonces por confesión propia, el republicano García fue sorprendido por los historiadores más reputados de la España republicana.Hasta que leyó el libro sagrado de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García (Fraude y Violencia. 1936) que, como historiadores de la extrema derecha, dijeron su “verdad”. Según ellos, hubo fraude electoral del Frente Popular y García les creyó. La crueldad más insana del golpe militar de Francisco Franco, también.

Pobre Manuel Azaña al frente del Gobierno del Frente Popular, pobres las almas aguerridas de los caídos republicanos. Si Alan no los visitó en sus cruces, ni oró por ellos; tampoco se horrorizó por el bombardeo de la aviación nazi contra el pueblo de Guernica. Ese grito desgarrador inmortalizado por el genio universal de la pintura de Pablo Picasso. Todo un pueblo masacrado por los fascistas tan ajenos al fraude que como datos manejaba Alan García.

Sí García leyó el libro de Hugh Thomas, debió considerar que éste ilustre historiador y otros como; Broué y Témine, Bolloten, Catell, Malefakis, Abella, Aróstegui, Javier Tusell, Stanley G. Payne, etc., reconocieron la victoria electoral de la izquierda republicana.

Un historiador tan conservador como Seco Serrano, también. Solo los monárquicos, ultras conservadores seguidores de Primo de Rivera, elsector de la extrema derecha fascista, falangistas; entre otros, alegaron fraude. No obstante, estas derechas en un primer momento aceptaron los resultados.

La dictadura franquista tuvo el pretexto para el golpe de Estado que acabó con la democracia y, desde luego, con la República. Posteriormente, jugó un papel importante la Comisión que elaboró el Dictamen sobre ilegitimidad de poderes actuantes, cuyos miembros ligados a los ultras derechistas sostuvieron fraude. Unos antes del golpe y otros después del golpe. No importa, visitaré Madrid y acudiré a esas cruces de fascistas y de republicanos para orar por ellos.

                                                                           (*)Abogado penalista- Analista político

 

Meta memorias de alan garcía (III)

Por: Jorge B. Hugo Álvarez / No veo en Alan García una expresión suprema del ideal estético. Tampoco la fuerza telúrica en sus pensamientos. Más puedo identificar: Debilidad, inconsistencias e incongruencias de tiempo y espacio en sus memorias. García escribiría piadosamente:

“Con el mismo énfasis leí La guerra civil española, de Hugh Thomas, y sufrí por la caída de la República ante la alianza de las tropas moras con los aviones alemanes y la soldadesca de Mussolini. Era la República, moralmente superior a la monarquía; era la civilidad humilde ante la riqueza, era la palabra desnuda de Cristo contra la pompa arzobispal; eran los overoles descoloridos contra el uniforme.Después, claro, he conocido los datos que afirman que el triunfo del Frente Popular de 1936 nació, posiblemente, del fraude en el escrutinio, y supe del enorme desorden de las izquierdas; estudié el estúpido asesinato de Calvo Sotelo (…) la horrenda masacre de Paracuellos de Jarama, donde llevaron a los presos de la derecha madrileña para masacrarlos por miles, y yo, republicano, he visitado sus cruces y he orado por ellos”. (p. 15).

Entonces por confesión propia, el republicano García fue sorprendido por los historiadores más reputados de la España republicana.Hasta que leyó el libro sagrado de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García (Fraude y Violencia. 1936) que, como historiadores de la extrema derecha, dijeron su “verdad”. Según ellos, hubo fraude electoral del Frente Popular y García les creyó. La crueldad más insana del golpe militar de Francisco Franco, también.

Pobre Manuel Azaña al frente del Gobierno del Frente Popular, pobres las almas aguerridas de los caídos republicanos. Si Alan no los visitó en sus cruces, ni oró por ellos; tampoco se horrorizó por el bombardeo de la aviación nazi contra el pueblo de Guernica. Ese grito desgarrador inmortalizado por el genio universal de la pintura de Pablo Picasso. Todo un pueblo masacrado por los fascistas tan ajenos al fraude que como datos manejaba Alan García.

Sí García leyó el libro de Hugh Thomas, debió considerar que éste ilustre historiador y otros como; Broué y Témine, Bolloten, Catell, Malefakis, Abella, Aróstegui, Javier Tusell, Stanley G. Payne, etc., reconocieron la victoria electoral de la izquierda republicana.

Un historiador tan conservador como Seco Serrano, también. Solo los monárquicos, ultras conservadores seguidores de Primo de Rivera, elsector de la extrema derecha fascista, falangistas; entre otros, alegaron fraude. No obstante, estas derechas en un primer momento aceptaron los resultados.

La dictadura franquista tuvo el pretexto para el golpe de Estado que acabó con la democracia y, desde luego, con la República. Posteriormente, jugó un papel importante la Comisión que elaboró el Dictamen sobre ilegitimidad de poderes actuantes, cuyos miembros ligados a los ultras derechistas sostuvieron fraude. Unos antes del golpe y otros después del golpe. No importa, visitaré Madrid y acudiré a esas cruces de fascistas y de republicanos para orar por ellos.

                                                                           (*)Abogado penalista- Analista político

 

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