Por: Jorge Hugo / Caos en el transporte público en general

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Jorge B. Hugo Álvarez
Jorge B. Hugo Álvarez

Por: Jorge B. Hugo Álvarez / Lima, la otrora Ciudad de los Reyes parecería estar más cerca de una Ciudad para locos del volante, antes que para amantes responsables del timón. De hecho, el tránsito público en general es imperdonablemente un caos. Reina en esta ciudad el matón del timón y el coimero de poca monta.

La angurria es su filosofía de vida que no les importa que vehículos destartalados generen desorden vehicular, contaminación, pérdidas de tiempo, elevados costos monetarios, de salud mental o vidas. Son tan repudiables como las autoridades encargadas del tránsito. Por eso, resulta indígnate la falta de visión, capacidad de gestión, planificación, orden y autoridad. Peor aún, quitarnos el sueño de aspirar a una Ciudad limpia, ordenada y segura.

No obstante, lo dramático de esta situación, sería saludable algunas medidas a tomar en consideración para aliviar en algo el cansado problema del transporte: 1. Limitar el acceso del transporte pesado de 7 de la maña hasta las 11 p.m. como ocurre en todos los países de la región. Eso aliviaría en algo en tránsito. Ni la Municipalidad de Lima Metropolitana, Ministerio de Transportes y Comunicaciones o la  Autoridad de Transportes, han dado muestra reales de querer solucionar este grave problema social.

Lo ideal es que, el sistema tenga como núcleo básico varios metros subterráneos  o aéreos, que conecten todas las zonas periféricas al Centro de Lima y  viceversa.  Para el usuario  sería más seguro, económico y masivo. Entonces, a partir de los metros se desarrollarían los correderos de buses, líneas alimentadoras y, desde luego, un sistema ordenado de taxis.

En términos generales, eso funcionaría mejor, si existiera un sistema único integrado de semáforos inteligentes que se autorregulen según el flujo vehicular. De esa manera no tendría sentido un policía en cada semáforo como viene sucediendo hasta ahora.

Es absurdo allá donde existe un semáforo existe un policía. A quién le hago caso, al inteligente policía o al inteligente semáforo? A los policías los necesitamos en la calle para que combatan a la delincuencia.

Santiago de Chile, Buenos Aires, Montevideo, etc. Hace muchos años que el transporte público es más ordenado. Tienen subterráneos, líneas de tren de pasajeros, etc. Lima, cercano al centenario, todavía no cuenta con un solo metro. Increíble lo atrasados que nos hallamos en esta materia.

Sueño una Lima como Viena (Austria) todo el transporte masivo es subterráneo y por trenes. Las calles y avenidas limpias, con poco  tránsito y muy ordenado. Casi no se ven policías en las calles. Un incidente en cuestión de segundos llega la autoridad policial y orden restablecido. El tránsito caótico en Lima, nos genera un alto costo monetario y desorden y, ni que decir, sobre la salud mental de los ciudadanos por los elevados niveles de ansiedad y estrés.

Querido lector, usted sube a una combi, repleto de pasajeros, un cobrador que poco se baña y una voz aguarrientosa, una música estridente y velocidad desenfrenada. Se baja a la carrera todo estresado. Pobre vida del limeño.

                                               (*) Abogados penalista y analista político.