26 de marzo de 2026

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Por José Romero / ¿Deporte o negocio?

JOSE ROMERO

Hay quienes cuestionan que el fútbol se haya convertido en un negocio lucrativo que mueve miles de millones de dólares, y sostienen que ello ha provocado la pérdida de los principios que rigen el deporte y el Fair Play. Sin embargo, esta afirmación es debatible, pues una cosa no excluye la otra. Hoy el fútbol, junto con su ente rector, la FIFA -que cuenta con 211 afiliados, más incluso que la ONU- forma parte de la industria global del entretenimiento, de la cual dependen millones de personas en todo el mundo. Esta realidad exige un espectáculo de calidad, algo que sí puede ser objeto de crítica, sobre todo cuando los intereses de las transmisiones televisivas predominan y se organizan torneos, tanto de clubes como de selecciones, donde ya no prima la calidad sino la cantidad de participantes, alargando las competiciones de manera innecesaria.

Un ejemplo claro son los mundiales de fútbol. En un lapso de 56 años, el número de equipos participantes ha pasado de 16 a 48, como ocurrirá en el Mundial 2026, que se celebrará en tres países: Estados Unidos, México y Canadá. Esta expansión ha llevado a que dichos anfitriones sean considerados “cabezas de grupo”, cuando, en condiciones normales, apenas podrían aspirar a integrar un tercer grupo con mucho esfuerzo.

Es cierto que cada cuatro años surgen equipos sorpresa que logran clasificar, mientras otros históricos, como Italia, aún deben luchar por un cupo en el repechaje europeo. No obstante, resulta excesivo que la Concacaf disponga de seis plazas, mientras selecciones como Italia o Polonia podrían quedar fuera de competencia.

A pesar de ello, se espera que el Mundial 2026 sea uno de los más destacados de los últimos tiempos, con la presencia ya asegurada de todos los campeones mundiales -salvo la duda de Italia- y la participación de subcampeones como Croacia y Países Bajos. El único subcampeón ya eliminado es Hungría, mientras que los países herederos de Checoslovaquia (Chequia y Eslovaquia) pugnarán por acceder vía repechaje.

Para nosotros, los peruanos, será otra frustración no competir. Sin embargo, el aficionado espera con entusiasmo la participación -por sexta vez- de los dos más grandes futbolistas de los últimos años: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

Salvo algunas estrellas emergentes, estará presente la gran mayoría de figuras consagradas. Los favoritos para alzarse con la copa siguen siendo los de siempre: Argentina, Brasil, Alemania, Francia y España, a los que se suman Portugal, Inglaterra, Marruecos, Países Bajos y la probable revelación: Noruega. Aún está pendiente el vaticinio de Pelé: “Un equipo del África Negra será campeón”.

A falta de menos de ocho meses para el inicio del torneo, y exactamente nueve meses para que el capitán del equipo campeón levante la copa por vigésima tercera vez, la expectativa crece y los aficionados consumiremos todo lo relacionado con el fútbol. Gran negocio, por cierto.

Cabe destacar que será la primera vez que tres países organicen un Mundial, aunque Corea y Japón ya lo hicieron conjuntamente en 2002. Con Canadá, serán en total 19 los países que han organizado una Copa del Mundo: 11 veces en Europa desde 1950, 9 en América, 2 en Asia y 1 en África.

Nueve selecciones han levantado la copa: Brasil (5), Alemania e Italia (4), Argentina (3), Francia y Uruguay (2), y España e Inglaterra (1).

Veamos quién será el campeón del Mundial y cuál su figura estelar. ¿Será Argentina el tercer bicampeón consecutivo, como lo fueron Italia (1934-1938) y Brasil (1958-1962)? ¿Volverá Brasil a coronarse después de 24 años?

Esperemos que el Mundial 2026 sea, ante todo, una fiesta de la paz. Un torneo que solo fue interrumpido por la Segunda Guerra Mundial (entre 1938 y 1950), y que en 2030 pueda volver a contar con la participación de Rusia, hoy excluida por razones políticas.

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