7 de abril de 2026

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Lima: Cargando...

Por: José Romero / Es hora de rectificar y votar con esperanza

JOSE ROMERO

El Perú es un pueblo generoso que, en distintos momentos y circunstancias, otorgó una segunda oportunidad a dos gobernantes que tuvieron desastrosos primeros gobiernos: Fernando Belaúnde (1963-1968) y Alan García (1980-1985). En su retorno, Belaúnde volvió a fracasar, mientras que García supo aprovechar esa oportunidad histórica y realizó un buen gobierno.

Sin embargo, la generosidad con la que el pueblo peruano ha dado oportunidades a expresidentes hoy encarcelados -Toledo, Humala, Vizcarra y Castillo-, más uno que sigue en libertad como PPK, contrasta con la mezquindad producto de un odio irracional sembrado en el Velascato y abonado por una izquierda comunista prosenderista. La sangre derramada por el terrorismo, en vez de purificarnos, a algunos los ha llenado de infamia.

En un reciente artículo publicado en La Razón, el destacado periodista Ricardo Sánchez Serra explica con meridiana claridad las razones de ese “odio heredado” hacia Keiko Fujimori, esparcido como ponzoña por sectores de izquierda y el caviaraje, que no perdonan a Alberto Fujimori -padre de Keiko- haber salvado al Perú y haber impulsado lo que se conoce como el Milagro Peruano.

Con desfachatez, incluso personas pensantes y de buena fe repiten mentiras, estigmatizando a Keiko como “perdedora”, cuando en realidad sus derrotas de 2016 y 2021 fueron victorias robadas mediante escandalosos fraudes.

Hoy las circunstancias son distintas. Es probable que muchos votaran de buena fe por los expresidentes hoy presos. Se equivocaron, y es hora de rectificar, de decir NO al odio y a las mentiras que incluso llevaron a Keiko Fujimori a una cárcel injusta por más de 500 días.

La prisión injusta, en personas con carácter, fortalece y ayuda a crecer. Es hora de que el Perú vuelva a ser un país generoso y no mezquino con alguien a quien nunca se le probó delito alguno.

Es muy probable que Keiko Fujimori vuelva a competir por cuarta vez consecutiva en un balotaje. En un momento crítico como el que vive el Perú, no podemos jugar a la ruleta rusa con un cómico, un comunista o un caviar. Hace un año, Keiko invitó al hoy candidato López Aliaga a encabezar un “frente democrático” y, más recientemente, en un debate electoral, le extendió una rama de olivo. En ambos casos, López Aliaga se negó.

En una probable elección del 7 de junio, el Perú debe votar con esperanza y no con odio. La postulación de Keiko Fujimori no es obstinación, sino perseverancia: una virtud que merece ser reconocida con nuestro voto. En mi caso, representa también la reivindicación de un voto que en 2016 y 2021 fue robado.

Votaré este 12 de abril y el 7 de junio para que el 28 de julio jure la primera presidenta mujer elegida por el voto ciudadano. Que nadie dude que estaré vigilante, mientras Dios me dé vida, para que haga un gobierno tan bueno como el de su padre, Alberto Fujimori.

Que Dios lo permita.

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