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    Por: Luciano Revoredo / Dos mentiras de la corrección política

    Un lugar común en estos días es sustentar los análisis de la coyuntura nacional señalando dos frases políticamente correctas, con las que los opinólogos siempre quedan muy bien ante una audiencia despistada y ansiosa,  la primera es que hay un mensaje del electorado que nos obliga  a una posición en la que todas las fuerzas políticas representadas en el congreso deben llegar a un entendimiento y la otra que el país se encuentra dividido en dos, en partes iguales en las que un 50% estaría con la izquierda radical que encarna Castillo y sus secuaces  y el otro 50% de lado las fuerzas democráticas que se han agrupado alrededor de Keiko Fujimori.

    Ninguna de las dos aseveraciones, pese a que suenan muy bien, es real. Ese consenso con el que sueñan que se puede lograr la armonía en el congreso es falaz.

    No es posible llegar a nada positivo con gente que no cree en la convivencia democrática. Que considera que cualquier escrúpulo frente a los excesos comunistas es una “pelotudez”.

    No se puede tener aspiraciones comunes con gente que cree en la violencia como partera de la historia. Con agentes del terrorismo. Con los enemigos de la libertad. Con los que viven de los derechos humanos, manipulan ideas como el ambientalismo, o como los que viven como parásitos o comejenes de pequeñas causas para exacerbarlas y utilizarlas a su favor.

    Es imposible entenderse con quienes ignoran derechos tan fundamentales como el derecho a la vida. A estos politicastros protervos que solo buscan el atraso y fomentan el odio hay que mantenerlos a raya.  Las fuerzas democráticas han de unirse para trabajar en defensa de la patria.

    Por otro lado, tampoco es admisible aquella idea del país dividido en dos. Está claro que las izquierdas moderadas y radicales, tontos útiles, desubicados, pulpines y perroflautas que han votado por el candidato del castrochavismo apátrida no llegan a duras penas ni al 30%, lo demás es resultado de un fraude escandaloso que pretende robarnos la libertad y la vida.

    El fraude ha sido algo sistemático y planificado. Incluso hay que verificar como funcionó en la primera vuelta. Está claro que la voz aislada de Rafael López Aliaga, que reclamó el robo de sus votos, era portadora de una gran verdad. Hemos sido víctimas de un enorme fraude resultado de meses de trabajo por parte de los agentes del Foro de Sao Paulo y los esbirros del castrochavismo en el Perú. Esto ha tenido detrás una inversión millonaria. No sigamos cayendo en el juego de repetir que el país está dividido en dos mitades.  Los demócratas y peruanos patriotas y biennacidos somos la mayoría. La verdad saldrá a la luz.

    Hay que sumarnos al mensaje de Keiko cuando ante miles de peruanos en el Campo de Marte dijo “Lo que no puede pasar es que quieran esconder todas las trampas que han hecho en la mesa, lo que no puede pasar es que quieran callar nuestra voz, nosotros no vamos a permitir que el Perú se convierta en la Venezuela chavista o de Maduro donde llevan cincuenta elecciones manipulando el voto”

    Un lugar común en estos días es sustentar los análisis de la coyuntura nacional señalando dos frases políticamente correctas, con las que los opinólogos siempre quedan muy bien ante una audiencia despistada y ansiosa,  la primera es que hay un mensaje del electorado que nos obliga  a una posición en la que todas las fuerzas políticas representadas en el congreso deben llegar a un entendimiento y la otra que el país se encuentra dividido en dos, en partes iguales en las que un 50% estaría con la izquierda radical que encarna Castillo y sus secuaces  y el otro 50% de lado las fuerzas democráticas que se han agrupado alrededor de Keiko Fujimori.

    Ninguna de las dos aseveraciones, pese a que suenan muy bien, es real. Ese consenso con el que sueñan que se puede lograr la armonía en el congreso es falaz.

    No es posible llegar a nada positivo con gente que no cree en la convivencia democrática. Que considera que cualquier escrúpulo frente a los excesos comunistas es una “pelotudez”.

    No se puede tener aspiraciones comunes con gente que cree en la violencia como partera de la historia. Con agentes del terrorismo. Con los enemigos de la libertad. Con los que viven de los derechos humanos, manipulan ideas como el ambientalismo, o como los que viven como parásitos o comejenes de pequeñas causas para exacerbarlas y utilizarlas a su favor.

    Es imposible entenderse con quienes ignoran derechos tan fundamentales como el derecho a la vida. A estos politicastros protervos que solo buscan el atraso y fomentan el odio hay que mantenerlos a raya.  Las fuerzas democráticas han de unirse para trabajar en defensa de la patria.

    Por otro lado, tampoco es admisible aquella idea del país dividido en dos. Está claro que las izquierdas moderadas y radicales, tontos útiles, desubicados, pulpines y perroflautas que han votado por el candidato del castrochavismo apátrida no llegan a duras penas ni al 30%, lo demás es resultado de un fraude escandaloso que pretende robarnos la libertad y la vida.

    El fraude ha sido algo sistemático y planificado. Incluso hay que verificar como funcionó en la primera vuelta. Está claro que la voz aislada de Rafael López Aliaga, que reclamó el robo de sus votos, era portadora de una gran verdad. Hemos sido víctimas de un enorme fraude resultado de meses de trabajo por parte de los agentes del Foro de Sao Paulo y los esbirros del castrochavismo en el Perú. Esto ha tenido detrás una inversión millonaria. No sigamos cayendo en el juego de repetir que el país está dividido en dos mitades.  Los demócratas y peruanos patriotas y biennacidos somos la mayoría. La verdad saldrá a la luz.

    Hay que sumarnos al mensaje de Keiko cuando ante miles de peruanos en el Campo de Marte dijo “Lo que no puede pasar es que quieran esconder todas las trampas que han hecho en la mesa, lo que no puede pasar es que quieran callar nuestra voz, nosotros no vamos a permitir que el Perú se convierta en la Venezuela chavista o de Maduro donde llevan cincuenta elecciones manipulando el voto”

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