21 de abril de 2026

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Por: Manuel Merino De Lama // La vacancia y prisión preventiva de Vizcarra y sus lecciones (2/2)

Manuel Merino De Lama

Después de haber dimitido el gobierno de Manuel Merino, sus ministros y la Junta Directiva del Congreso, se eligió como titular del Parlamento; por ende, nuevo mandatario de la República a Francisco Javier Sagasti, precisamente Portavoz del Partido Político Morado y subalterno del rebelde Julio Guzmán; agrupación que votó en bloque contra la destitución de Vizcarra Cornejo por ser presuntamente apresurada y por consiguiente inconstitucional.

Sin embargo, a la hora de elegir al que debía de sentarse en el sillón de Pizarro, a Sagasti y a su bancada, se le olvidó el pudor y la congruencia con sus principios y argumentos para restituir presidencialmente a Martin Vizcarra y no convertirse en un gobierno impostor, que exactamente le atribuía al gobierno de Merino De Lama. ¡Que tal contradicción y prueba de ética elástica! ¿O todo, estuvo premeditadamente planificado?

Volviendo, al tema de Vizcarra, este personaje le hizo inimaginables daños al país y a la sociedad peruana, la polarizó, usufructuó políticamente del confinamiento de la Pandemia de COVID-19, con sus largas intervenciones televisivas diarias, ayudado por sus ministros «pulpines» para practicar en estricta actividad política y no buscar soluciones oportunas.

Esto último, encajaría con exactitud milimétrica, cuando Vizcarra clandestina e irregularmente se vacunó en primer orden, demostrando su desdén por el sufrimiento popular y su sueño por inmunizarse prontamente.

Asimismo, convirtió el despacho presidencial en una especie de madriguera, donde el personal administrativo hacía y deshacía en pro de sus apetitos personales. Usó y abusó de su poder para enemistar a los poderes públicos y otras instituciones para tener injerencias en estos, a través de «topos» con el ánimo del control absoluto del país, seguramente para librarse de sus fechorías.

Continúa perjudicando al Perú, mintiendo reiteradamente y haciendo creer que está en plena carrera electoral presidencial, no obstante, que en la media docena de carpetas fiscales abiertas contra él, sobre acontecimientos cuando fue funcionario regional, ministro de Estado y mandatario, tienen altas probabilidades de haber condena.

¿Que busca Vizcarra Cornejo enrarecer la campaña y los comicios electorales, con la muletilla del perseguido político? Vizcarra siempre fue, primero él, segundo él y siempre él!. Para muestra un botón, en plena Pandemia, cuando fue a Arequipa, supuestamente a inspeccionar el Hospital Honorio Delgado, una pobre mujer, Celia Capira, que no pudo conversar con él, en el nosocomio, en su creencia que su angustia, desesperación, impotencia y fuerza de voluntad por un familiar que agonizaba, iba poder superar la velocidad del auto presidencial, corrió detrás del vehículo, con la esperanza de alcanzarlo, atravesó varias cuadras, ya agotada por el cansancio, cayó al piso y se desmoronó a gritar, a aullar y llorar su desgracia. El auto presidencial, nunca se detuvo, menos el que era gobernante expresó algún gesto de disculpa, de solidaridad; menos, ¡un acto de humanidad! Ahora, el exmandatario Vizcarra otrora poderoso, está recluido en el penal de Ancón II, donde cumplirá prisión preventiva.

(*) Expresidente Constitucional de la República

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