26 de marzo de 2026

|

Lima: Cargando...

Por: Manuel Merino De Lama // La infundada denuncia de Petro que deteriora un siglo de amistad

Manuel Merino

La infundada denuncia de Petro que deteriora un siglo de amistad

Desde hace un poco más de un siglo, con Colombia, casi siempre tenemos excelentes relaciones diplomáticas, no han existido malos entendidos, escaramuzas o enfrentamientos bélicos.

En ese sentido, sorprende y enrarece las relaciones de amistad de nuestros pueblos, que luchan por solucionar sus problemas internos y sobresalir en el escenario internacional. Las declaraciones del mandatario Gustavo Petro, denunciando una seudo invasión peruana en territorios isleños amazónicos, que a decir de él, son colombianos, vulgariza la majestad del cargo presidencial que ostenta y estropea de la forma más burda, torpe e irresponsable la relación histórica bilateral.

Mediante el Tratado Salomón – Lozano suscrito en 1922, ratificado por el congreso peruano en 1929 y nuevamente avalado en 1934 por ambos países, a través del Protocolo de Río de Janeiro, se definió y determinó las fronteras entre nuestros países.

Colombia, quería una salida al río Amazonas y lo consiguió, gracias a la dadivosidad del gobierno peruano de ese entonces, cediéndole el territorio y sus habitantes de la localidad de Leticia, que era ancestralmente peruana.

La Isla Chinería, que sería el área de disputa, de donde se origina la Isla Santa Rosa, donde recientemente se ha creado el distrito de Santa Rosa de Loreto, fue asignada al Perú, como territorio patrio, acorde a los Tratados Internacionales aludidos. No existe, ninguna duda e interpretación en los Tratados suscritos.

Así, como los Tratados Internacionales son fuentes de Derecho Internacional Público, también lo es la Costumbre, que es la que surge de la práctica constante y generalizada de los Estados.

Durante más de 100 años, no ha habido denuncia o demanda alguna presentada por un mandatario colombiano; al contrario, se ha afirmado, consolidado y robustecido los vínculos patrióticos de los dos países, mediante visitas extra y oficiales, la suscripción de un sinnúmero de convenios de colaboración mutua. Es decir, por la vía de los hechos, no existió, ni existe nada por reclamar por parte del país vecino del norte.

América Latina y, especialmente los países de América del Sur, requieren, enfocarse en los temas de desarrollo, inversiones, modernización de su infraestructura, lucha contra la pobreza, educación y salud. Es en eso que los Jefes de Estado deben concentrar sus esfuerzos.

Desafortunadamente, el mandato de Petro, como es de dominio público, está plagado de exabruptos, consejos de ministros fracturados, renuncias ministeriales continúas y de promesas incumplidas.

El desfile realizado el 07 de agosto, conmemorando la Batalla de Boyacá que demarcó su independencia con relación al reino de España, se vio opacada, pues los transportistas paralizaron medio país, con protestas contra el gobierno de Petro.

Sin embargo, ninguna alta autoridad, puede apelar a un recurso, tan bajo, ruin y cobarde de inocular desunión, encono, animadversión y recelo entre habitantes vecinos de dos países limítrofes, donde el presunto conflicto, nunca ocurrió, tan sólo fue un chisme de un incapaz, para rescatar su alicaída imagen presidencial. ¡¡Adelante!!

(*) Expresidente Constitucional de la República del Perú

Scroll al inicio