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    Por: Martha Moyano / La metrópolis

    El crecimiento de Lima no se detiene, crece terriblemente sin ninguna orientación, sin plan de desarrollo urbano, sin plan de expansión territorial, sin plan de desarrollo económico; los planes existentes están solo en la tinta sin capacidad de aplicarlo debido a la estructura de gobierno municipal, disfuncional, obsoleta e incompetente como diría Jorge Ruiz de Somocurcio.

    La estructura de gobierno municipal está mal enfocada, está fragmentada en 42 gobiernos locales, la ley orgánica determina responsabilidades ya sean compartidas o exclusivas en la forma de gobierno, su aplicación depende de las capacidades técnicas y del conocimiento que tengan de la gobernanza y la aplicación presupuestal donde generalmente fallan.

    La ciudad de Lima debe ser una ciudad integrada y la autoridad provincial debe alcanzar a los 42 distritos con una visión de metrópolis que pueda conducir de manera integral el proceso de urbanización.

    Increíblemente, existen 43 servicios de recojo de basura, vemos algunas bermas o fronteras no bien delimitadas llenas de basura y sin que nadie responda, por mencionar un solo ejemplo; 43 áreas de planeamiento que no responden entre sí y un alcalde metropolitano que solo gobierna en centro histórico con una población de más o menos de doscientos mil habitantes.

    Urge entonces una modificación a la ley orgánica y al sistema de gobierno municipal donde el alcalde de Lima sea la autoridad de la región que coordina todos los planes de desarrollo de manera integral.

    Un concejo con mayor autoridad bajo la conducción de un regidor electo por cada año para tal fin, de tal manera que el concejo se convierte realmente en un espacio de poder legislativo municipal y el alcalde y su administración en el ejecutivo, darle mayor capacidad de control político y sancionador.

    Lima es la ciudad política y económica de más de nueve millones de peruanos, es decir casi la tercera parte de la población del Perú y requiere de:

    Un alcalde con poder provincial, y regional real, que pueda ordenar incluso la maraña de cables que se extienden en el cielo gris.

    La integración en unidad de criterios de gobiernos distritales que establezcan los planeamientos de acuerdo con el territorio y la cercanía.

    Un servicio integrado de recojo de basura que pueda atender los requerimientos de salubridad de la ciudad, por urgente necesidad debido a la pandemia.

    Servicio integrado de patrullaje para seguridad ciudadana, implementar y desarrollar la verdadera participación comunitaria en coordinación exclusiva con la policía nacional.

    Un plan de desarrollo urbano con proyección al desarrollo económico y desarrollo social mediante los programas sociales integrados. Los planes de desarrollo urbanos deben ser acompañados por la empresa privada que fomente de la construcción y el apoyo de SENCICO.

    Los planes de desarrollo se deben implementar de acuerdo a la demanda laboral, así como los planes educativos.

    Y un sistema de compras e inversión conjunta donde prime la transparencia y la honestidad en el gasto, nada de diezmos por obra, esos diezmos deben convertirse en más obras.

    “Una ciudad con una cultura noble, e insobornable”

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

    El crecimiento de Lima no se detiene, crece terriblemente sin ninguna orientación, sin plan de desarrollo urbano, sin plan de expansión territorial, sin plan de desarrollo económico; los planes existentes están solo en la tinta sin capacidad de aplicarlo debido a la estructura de gobierno municipal, disfuncional, obsoleta e incompetente como diría Jorge Ruiz de Somocurcio.

    La estructura de gobierno municipal está mal enfocada, está fragmentada en 42 gobiernos locales, la ley orgánica determina responsabilidades ya sean compartidas o exclusivas en la forma de gobierno, su aplicación depende de las capacidades técnicas y del conocimiento que tengan de la gobernanza y la aplicación presupuestal donde generalmente fallan.

    La ciudad de Lima debe ser una ciudad integrada y la autoridad provincial debe alcanzar a los 42 distritos con una visión de metrópolis que pueda conducir de manera integral el proceso de urbanización.

    Increíblemente, existen 43 servicios de recojo de basura, vemos algunas bermas o fronteras no bien delimitadas llenas de basura y sin que nadie responda, por mencionar un solo ejemplo; 43 áreas de planeamiento que no responden entre sí y un alcalde metropolitano que solo gobierna en centro histórico con una población de más o menos de doscientos mil habitantes.

    Urge entonces una modificación a la ley orgánica y al sistema de gobierno municipal donde el alcalde de Lima sea la autoridad de la región que coordina todos los planes de desarrollo de manera integral.

    Un concejo con mayor autoridad bajo la conducción de un regidor electo por cada año para tal fin, de tal manera que el concejo se convierte realmente en un espacio de poder legislativo municipal y el alcalde y su administración en el ejecutivo, darle mayor capacidad de control político y sancionador.

    Lima es la ciudad política y económica de más de nueve millones de peruanos, es decir casi la tercera parte de la población del Perú y requiere de:

    Un alcalde con poder provincial, y regional real, que pueda ordenar incluso la maraña de cables que se extienden en el cielo gris.

    La integración en unidad de criterios de gobiernos distritales que establezcan los planeamientos de acuerdo con el territorio y la cercanía.

    Un servicio integrado de recojo de basura que pueda atender los requerimientos de salubridad de la ciudad, por urgente necesidad debido a la pandemia.

    Servicio integrado de patrullaje para seguridad ciudadana, implementar y desarrollar la verdadera participación comunitaria en coordinación exclusiva con la policía nacional.

    Un plan de desarrollo urbano con proyección al desarrollo económico y desarrollo social mediante los programas sociales integrados. Los planes de desarrollo urbanos deben ser acompañados por la empresa privada que fomente de la construcción y el apoyo de SENCICO.

    Los planes de desarrollo se deben implementar de acuerdo a la demanda laboral, así como los planes educativos.

    Y un sistema de compras e inversión conjunta donde prime la transparencia y la honestidad en el gasto, nada de diezmos por obra, esos diezmos deben convertirse en más obras.

    “Una ciudad con una cultura noble, e insobornable”

    (*) La Dirección no se hace responsable por los artículos firmados.

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