Por: Martín Valdivia / No sólo ser honesto, sino parecerlo

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Por: Martín Valdivia Rodríguez/ crisis económica del día a día del chileno
Por: Martín Valdivia Rodríguez a cerca de Gregorio Santos                                  

Por: Martín Valdivia Rodríguez / Sería conveniente y, para despejar cualquier duda, que sea el propio presidente de la República, Martín Vizcarra, quien brinde todas las facilidades del caso a las autoridades judiciales para que investiguen con toda la profundidad y el rigor necesario el caso de la construcción del hospital regional de Moquegua durante la época en que el actual jefe del Estado ejerció como gobernador de esa Región. Las revelaciones hechas por un medio de comunicación, ayer, no es ni mucho menos un “refrito”, como algún ayayero del gobierno lo ha deslizado, sino una denuncia que amplía con nuevos documentos lo que ya muchos, en efecto, conocían.

Se trata de un desembolso S/41’869.086 a un consorcio integrado por ICCGSA –empresa vinculada al llamado ‘’club de la construcción’’– para levantar el hospital de la región. Hasta allí todo bien. Lo raro es que ese desembolso gigante de dinero se hizo un 30 de diciembre del 2014, es decir, apenas un día antes que el actual presidente de la República deje el cargo de gobernador. Los trámites se realizaron en forma “express”, más rápido que tren eléctrico, beneficiando a esta cuestionada empresa.

Y ese es precisamente el detalle. ¿Cuántos proyectos de inversión se truncan debido a la lentitud en que tramitan una serie de documentos? ¿Cuántas pequeñas empresas que licitan con el Estado penan por años para que se les pague una factura? Lo que llama la atención en este caso es el apuro, la rapidez, la extraña solicitud en favorecer a esta empresa consorciada que hoy sabemos que está envuelta entre los tentáculos de la corrupta Odebrecht.

La novedad en este caso es que el “amiguísimo” Edmer Trujillo no figura entre los denunciados, pese a que como gerente general firmó la carta que autorizó el desembolso del dinero. Trujillo es tan “pata” del presidente que lo tiene a su costado o como asesor o como ministro, pero siempre muy cerca a su despacho. Ahora hay nuevos documentos, nuevos indicios que podrían comprometer al presidente de la República, que ha negado que la denuncia tenga asidero pues ya fue archivada dos veces por la justicia.

Como diría un viejo refrán: la mujer del César no sólo debe ser honesta, sino parecerlo. El presidente Vizcarra debe de entenderlo así, pues de lo contrario las sospechas lo acorralarán y la justicia lo esperará cómodamente después del 28 de julio del 2021. Él debe de aclarar todo esto ya, por el bien de su persona y su gobierno. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.