17.9 C
Lima
Viernes, Diciembre 4, 2020

Por: Martín Valdivia Rodríguez / A tragarse el sapo

Por: Martín Valdivia Rodríguez / A tragarse el sapo / Una vez más el presidente Martín Vizcarra deja sin piso a uno de sus ministros, en este caso al del Interior, Carlos Morán, quien hace unos días dijo en forma tajante que se le iba a retirar la seguridad policial a los congresistas de la República. Incluso, Morán se atrevió a adelantar que dicha medida se haría efectiva mediante un decreto supremo, el mismo que se publicaría en las próximas semanas.

Solemne precisó que solamente iban a tener seguridad policial el presidente de la República, los representantes de los poderes del Estado, funcionarios de alto nivel del Gobierno, el presidente del Congreso eventualmente, los vicepresidentes; “pero los congresistas ya no van a tener seguridad, porque todo el personal será reorientado a cumplir tareas de seguridad ciudadana principalmente”, expresó. En el Congreso unos 400 agentes trabajan como guardaespaldas de los parlamentarios.

Pues bien, al señor presidente, como le va mal en las encuestas, se le ocurrió precisar que lo dicho por Morán era sólo “una propuesta” y que la medida aún no se había definido. ¿No era que el gobierno iba a publicar un decreto supremo para oficializar este asunto? O es que el Ejecutivo baila la música según las encuestas. El “roche” en todo caso es para el titular del Interior que tendrá que tragarse el sapo o, lo que sería más honesto de su parte, renunciar al ser desautorizado por su propio jefe.

El “globito de ensayo” no le resulto al gobierno, pues pensaron que la gente iba a aplaudir esta medida a la que muchos calificaron de populista. Es decir, el remedio fue peor que la enfermedad y la gente, en vez de alabar este hecho, lo criticó con severidad a través de las redes sociales y otros medios de expresión. Entonces, ni corto ni perezoso, al presidente Vizcarra no se le ocurrió mejor cosa que desautorizar a su ministro y dejarlo en ridículo ante la opinión pública.

Esta no es la primera vez que Vizcarra deja sin piso a sus ministros. Una práctica que muy poco favor le hace a su gobierno, pues revela una imagen de inseguridad, falta de coordinación y hasta autoritarismo por parte del jefe del Estado. Morán tendrá que buscar la forma de retractarse cuando le toque enfrentar nuevamente a la prensa. ¿Qué estrategia buscará? Vaya usted a saber, pero tragar eso sapo debe de ser una tarea poco agradable y menos digerible. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

 

Por: Martín Valdivia Rodríguez / A tragarse el sapo / Una vez más el presidente Martín Vizcarra deja sin piso a uno de sus ministros, en este caso al del Interior, Carlos Morán, quien hace unos días dijo en forma tajante que se le iba a retirar la seguridad policial a los congresistas de la República. Incluso, Morán se atrevió a adelantar que dicha medida se haría efectiva mediante un decreto supremo, el mismo que se publicaría en las próximas semanas.

Solemne precisó que solamente iban a tener seguridad policial el presidente de la República, los representantes de los poderes del Estado, funcionarios de alto nivel del Gobierno, el presidente del Congreso eventualmente, los vicepresidentes; “pero los congresistas ya no van a tener seguridad, porque todo el personal será reorientado a cumplir tareas de seguridad ciudadana principalmente”, expresó. En el Congreso unos 400 agentes trabajan como guardaespaldas de los parlamentarios.

Pues bien, al señor presidente, como le va mal en las encuestas, se le ocurrió precisar que lo dicho por Morán era sólo “una propuesta” y que la medida aún no se había definido. ¿No era que el gobierno iba a publicar un decreto supremo para oficializar este asunto? O es que el Ejecutivo baila la música según las encuestas. El “roche” en todo caso es para el titular del Interior que tendrá que tragarse el sapo o, lo que sería más honesto de su parte, renunciar al ser desautorizado por su propio jefe.

El “globito de ensayo” no le resulto al gobierno, pues pensaron que la gente iba a aplaudir esta medida a la que muchos calificaron de populista. Es decir, el remedio fue peor que la enfermedad y la gente, en vez de alabar este hecho, lo criticó con severidad a través de las redes sociales y otros medios de expresión. Entonces, ni corto ni perezoso, al presidente Vizcarra no se le ocurrió mejor cosa que desautorizar a su ministro y dejarlo en ridículo ante la opinión pública.

Esta no es la primera vez que Vizcarra deja sin piso a sus ministros. Una práctica que muy poco favor le hace a su gobierno, pues revela una imagen de inseguridad, falta de coordinación y hasta autoritarismo por parte del jefe del Estado. Morán tendrá que buscar la forma de retractarse cuando le toque enfrentar nuevamente a la prensa. ¿Qué estrategia buscará? Vaya usted a saber, pero tragar eso sapo debe de ser una tarea poco agradable y menos digerible. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

 

Más recientes