Por: Martín Valdivia Rodríguez / De nuevo la TV basura

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Por: Martín Valdivia R. Deprimente ingreso a Lima
Por: Martín Valdivia Rodríguez

Por: Martín Valdivia Rodríguez  / ¿En qué momento nuestra televisión cayó en manos de mercantiles de la basura que sólo buscan generar morbo y aumentar los ceros en sus cuentas bancarias? ¿En qué instante dejamos de lado los célebres y recordados programas que entretenían y educaban a la vez? Hoy la mediocridad y la estupidez se abren paso gracias a productores que “creen” interpretar el sentir del pueblo, a broadcasters que sólo les importa el dinero y a anunciantes que en vez de invertir en el deporte, la ciencia o la salud, lo hacen en programetes de dudosa credibilidad.

Sólo hace unos días escribí algo parecido pero en referencia a los noticiarios. Decía en esa columna que estos programas destilaban sangre y muerte sin medir las consecuencias para la imagen del país, exaltado el morbo sin una autorregulación necesaria. Hoy, un canal de televisión nacional nos sorprende por segunda vez consecutiva – la vez pasada un “conductor” se refirió a su compañera de trabajo como si fuera una cualquiera – al dar cámaras a un sujeto prontuariado cuyo mayor mérito para salir por la tele es traer chismes de la farándula local.

El sujeto en mención – tal vez queriendo congraciarse con el ala radical que pedía sanción para la madre de la niña que fue asesinada en Independencia – atacó en vivo a la sorprendida mujer, sin interiorizar el drama personal y humano por el que está pasando esta persona. Blandiendo los dedos para reforzar su “palabra autorizada”, el sujeto insultó a la madre de la pequeña Camila afirmando que era inhumana y bestia, epítetos que los repitió con singular seriedad.

Nos preguntamos, ¿quién es más culpable: el mono con metralleta frente a las pantallas, o la persona que vio en él al conductor idóneo para conducir ese programa? Latina, el canal de marras, lanzó un comunicado ayer anunciando el despido del sujeto, pero obvió al responsable de haberlo llevado hasta esas instancias. Otro gran responsable son los anunciadores que pagan miles de dólares por salir en esos programas basura, en vez de apostar por mejores causas en un país tan necesitado de todo.

Por eso es que cada día la gente que puede – no todos, lamentablemente – opta por el cable o los programas vía streaming, pues la oferta nacional no sólo es pobre, sino miserable. Este círculo vicioso sólo se romperá en la medida que los anunciadores apuesten por mejores programas, con contenidos que alimenten el espíritu, con productores inteligentes y creativos… ¿es mucho pedir eso? Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.