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    Por: Martín Valdivia Rodríguez / El entorno de Villarán es una banda

    Por: Martín Valdivia Rodríguez / La verdad se abre paso, tarde o temprano. Nada puede ocultarse y los que ayer fueron los adulones y adláteres de Susana Villarán, hoy son una recua de mentirosos que se ocultan tras la caparazón del miedo y la parálisis. Es más, yo diría que ese grupete de rojos conformaron una asociación ilícita para delinquir, con todas las agravantes que conlleva este tipo de delitos frente a la justicia.

    La Razón siempre estuvo a la vanguardia dando a conocer las opiniones de abogados, sociólogos y empresarios que coincidían en opinar sobre que un par de autoridades delincuenciales, no pudo nunca orquestar el cobro de varios millones de dólares producto de las “coimas” sin la ayuda de nadie. Pero la mentira tiene patas cortas y todo va cayendo
    por su propio peso. El entorno de Villarán se desmorona a pedazos.

    En buen romance, el entorno más cercano de Susana Villarán no sólo sabía de dónde provenían los fondos por la campaña del NO, sino que lo ocultaron a sabiendas que el “aportante” era una empresa que tenía evidentes intereses económicos dentro de la administración Villarán. Según el exgerente general de la Municipalidad de Lima, José Miguel Castro, ese férreo y aparentemente inocuo entorno de la exalcaldesa sabía claramente de dónde salía la platita, y no precisamente de los árboles.

    Y allí están los nombres: Anel Townsend, Marissa Glave, Zoila Reátegui, Jorge Nieto, entre otros, los mismos que serán investigados en forma preliminar – por ocho meses – por el fiscal Carlos Puma, del Equipo Especial Lava Jato. Ah, nos olvidábamos de la señora Giovanna Peñaflor, propietaria de una alicaída empresa de sondeo llamada “Imasen”. Todos ellos han sido acusados por quien fue testigo directo de los pagos de Odebrecht y OAS a estos personajes, de izquierda para alzar el puño en mítines y cafetines, de derecha para cobrar los verdes e imperialistas dólares.

    Pero como lo dijimos: la verdad siempre se abre paso y las pruebas de los delitos también. Siempre bajo las acusaciones del exgerente, José Miguel Castro, ellos calzarían perfectamente bajo la figura de una banda preparada para delinquir, pues los objetivos fueron cumplidos a cabalidad por los vasallos de las corruptas empresas brasileñas. Ellos, probablemente no sólo destinaron el dinero para estos fines, sino que reservaron “alguito” para sus bolsillos, pes en este tipo de “aportes” no existen libros contables ni contralor que vigile.

    Es importante que todo el peso de la ley caiga sobre estos sujetos si se comprueba que todo lo dicho por Castro es verdad. Ya es hora que los zurdos sepan que el Perú ya no cree en el discurso “progre” ni en panfleto anticorrupción que por años se adjudicaron, creyéndose la reserva moral del país. La careta de cada uno de ellos debe caer y para ello la justicia debe poner todo su celo para castigarlos, si así lo merecen. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

    Por: Martín Valdivia Rodríguez / La verdad se abre paso, tarde o temprano. Nada puede ocultarse y los que ayer fueron los adulones y adláteres de Susana Villarán, hoy son una recua de mentirosos que se ocultan tras la caparazón del miedo y la parálisis. Es más, yo diría que ese grupete de rojos conformaron una asociación ilícita para delinquir, con todas las agravantes que conlleva este tipo de delitos frente a la justicia.

    La Razón siempre estuvo a la vanguardia dando a conocer las opiniones de abogados, sociólogos y empresarios que coincidían en opinar sobre que un par de autoridades delincuenciales, no pudo nunca orquestar el cobro de varios millones de dólares producto de las “coimas” sin la ayuda de nadie. Pero la mentira tiene patas cortas y todo va cayendo
    por su propio peso. El entorno de Villarán se desmorona a pedazos.

    En buen romance, el entorno más cercano de Susana Villarán no sólo sabía de dónde provenían los fondos por la campaña del NO, sino que lo ocultaron a sabiendas que el “aportante” era una empresa que tenía evidentes intereses económicos dentro de la administración Villarán. Según el exgerente general de la Municipalidad de Lima, José Miguel Castro, ese férreo y aparentemente inocuo entorno de la exalcaldesa sabía claramente de dónde salía la platita, y no precisamente de los árboles.

    Y allí están los nombres: Anel Townsend, Marissa Glave, Zoila Reátegui, Jorge Nieto, entre otros, los mismos que serán investigados en forma preliminar – por ocho meses – por el fiscal Carlos Puma, del Equipo Especial Lava Jato. Ah, nos olvidábamos de la señora Giovanna Peñaflor, propietaria de una alicaída empresa de sondeo llamada “Imasen”. Todos ellos han sido acusados por quien fue testigo directo de los pagos de Odebrecht y OAS a estos personajes, de izquierda para alzar el puño en mítines y cafetines, de derecha para cobrar los verdes e imperialistas dólares.

    Pero como lo dijimos: la verdad siempre se abre paso y las pruebas de los delitos también. Siempre bajo las acusaciones del exgerente, José Miguel Castro, ellos calzarían perfectamente bajo la figura de una banda preparada para delinquir, pues los objetivos fueron cumplidos a cabalidad por los vasallos de las corruptas empresas brasileñas. Ellos, probablemente no sólo destinaron el dinero para estos fines, sino que reservaron “alguito” para sus bolsillos, pes en este tipo de “aportes” no existen libros contables ni contralor que vigile.

    Es importante que todo el peso de la ley caiga sobre estos sujetos si se comprueba que todo lo dicho por Castro es verdad. Ya es hora que los zurdos sepan que el Perú ya no cree en el discurso “progre” ni en panfleto anticorrupción que por años se adjudicaron, creyéndose la reserva moral del país. La careta de cada uno de ellos debe caer y para ello la justicia debe poner todo su celo para castigarlos, si así lo merecen. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.

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